Islandia, ejemplo a seguir en materia de políticas de igualdad y paridad

Una vida longeva de 99,5 años es lo que se necesitaríamos para cerrar la brecha de género que hoy día existe a nivel mundial. Y es que hemos avanzado, pero en realidad relativamente poco, pasando de 108 años en 2018 a 99,5 en 2019. La paridad se hace complicada, principalmente en la política y en el ámbito económico ,y sin embargo ha sido más efectiva en otras áreas como la educación y la salud, entre otros. 

El pasado año, el 25,2% de los escaños parlamentarios y el 21,2% de los cargos ministeriales estuvieron ocupados por mujeres, frente al 24,1% y el 19% del año anterior, respectivamente, según el Informe global de la brecha de género 2020. 

La problemática en la brecha económica de género, que ha aumentado radica fundamentalmente en los bajos niveles de mujeres en puestos de dirección y liderazgo, el estancamiento de los salarios, la participación laboral, y niveles de renta. Se detecta que no hay suficientes mujeres para acceder a aquellas profesiones que más han aumentado su salario, como las vinculadas a las tecnologías, y que el personal laboral femenino en activo se encuentra en puestos de categoría salarial media o baja, estancados desde la crisis financiera de hace 10 años. 

Del informe se desprende que las mujeres emplean al menos el doble de tiempo en cuidados y trabajos voluntarios y también tienen poco acceso al capital, lo que hace difícil que lleven a cabo acciones de emprendimiento. 

Por otro lado, se detecta un optimismo en materia de empoderamiento político desde 2006 a 2019, teniendo más representación política y más mujeres en puestos ejecutivos laborales. No obstante, debemos examinar que el mayor obstáculo hoy día es la poca representación femenina en trabajos emergentes (informática, ingeniería, inteligencia artificial, etc). 

Esto conlleva a tres conclusiones que pueden ser las líneas a seguir en el futuro: que las mujeres obtengan competencias técnicas disruptivas (capacitación y reciclaje), potenciar la diversidad en la contratación y crear culturas laborales inclusivas. 

Los países nórdicos encabezan la paridad de género, fundamentalmente Islandia, seguido de Noruega, Finlandia y Suecia. Entre los países que han experimentado una mejora se encuentra España que han subido más de 20 puestos en la clasificación. Europa Occidental es la región con mejores resultados, por lo que tardará 54 años en cerrar la brecha. En esta zona se encuentran los países nórdicos, que son más incisivos en las políticas de igualdad de género. En Norteamérica se aprecia un estancamiento, especialmente en áreas como participación y oportunidades económicas. Europa Oriental y Asia Central tardarán 107 años en evitar la brecha de género, aunque en materia de educación y empoderamiento político ha sido relevante su crecimiento. 

Por su parte, América Latina y el Caribe tardará 59 años en cerrar su brecha de género, si bien se registra un avance en el área política. En el caso de África Subsahariana se estima que hasta dentro de 95 años no se conseguirá evitar la brecha, y en Asia Meridional será de 71 años.  Oriente próximo y norte de África son las zonas que menos han adelantado, por lo que requerirán 150 años para conseguir su objetivo

La informe global de la brecha de género es una publicación que publica la Plataforma del Foro Económico Mundial, sirviendo de soporte y herramienta para promover economías y sociedades más prósperas, inclusivas e igualitarias. La plataforma cuenta con 100 empresas destacadas, 100 organizaciones internacionales de la sociedad civil y del mundo académico para garantizar una Cuarta Revolución Industrial, más acorde con las necesidades actuales y más respetuosa con aspectos como la igualdad de oportunidades y la inclusión social. 

Carmen Soler, experta en organizaciones saludables ha destacado que “ cada vez se hace más la capacitación femenina en materia de liderazgo, para conseguir empoderar a las mujeres, dotarles de las herramientas necesarias para conseguir que exista una mayor paridad de géneros en puestos de responsabilidad”. En este sentido, ha resaltado que es una prioridad para las empresas generar un entorno, basado en el equilibrio, en la igualdad de oportunidades, al tiempo que ha subrayado el concepto de inclusión como básico para las compañías, no sólo en el avance de la brecha de género sino también en aras de alcanzar organizaciones más saludables, solidarias y competitivas”. 

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