¿Puede ser rentable una organización no saludable?


Algunas organizaciones no se plantean mejoras en la forma de dirigir y liderar personas aludiendo a la pregunta-afirmación “para qué tengo que invertir en mejorar la gestión de personas si mi empresa es rentable”.

No voy a entrar en el tema de que la ley 31/1995 de prevención de riesgos laborales incluye la prevención psicosocial como algo obligatorio, porque de eso ya se encargan mis compañeros técnicos en PRL que lo hacen mucho mejor que yo.

Sin embargo sí me gustaría compartir con los amigos de rhsaludable algunas reflexiones que hace tiempo que me vengo haciendo sobre qué es realmente una organización rentable.

Y es que la mayoría de organizaciones que no se plantean mejoras a la hora de dirigir y gestionar personas porque dicen ser rentables se refieren, básicamente, a una rentabilidad económica para el/los accionista/s o “dueño/s”.

En el mejor de los casos algunas empresas son incluso rentables económicamente para empleados y colaboradores.(o eso quiero pensar).

Aquí tenemos la primera reflexión:

“La mayoría de organizaciones que dicen ser rentables se refieren al beneficio económico de unos pocos.”

 

Pero no hay más que echar un vistazo a las cifras de consumo de ansiolíticos y antidepresivos en España:

consumoansioliticos
Fuente: informe ministerio sanidad sobre utilización de ansiolíticos e hipnóticos (2014)

Y ver como el consumo de hipnóticos y ansiolíticos ha crecido un 54% desde el año 2000, para preguntarse entonces:

¿Se puede considerar rentable una organización que proporciona “solo”beneficios económicos? ( y a menudo solo para unos pocos).

Y pongo “solo” porque ya es mucho ese beneficio económico, porque todos sabemos que sin ese beneficio material la empresa no es viable.

Considero, sin embargo, que esta visión de rentabilidad de una organización basada única y exclusivamente en el beneficio económico está totalmente sesgada y resulta claramente insuficiente hoy por hoy.

De ello se desprende, por ejemplo, que una empresa rentable puede no ser saludable, ni con las personas ni con su entorno.

Por ello, hablar de “organizaciones rentables” debe incluir desde mi punto de vista, además del beneficio económico, un beneficio psicosocial y medioambiental.

Porque ¿de qué sirve ese beneficio económico si por el camino deja daños psicosociales (desajustes emocionales y enfermedades psicosomáticas derivadas de no gestionar las demandas correctamente) y medioambientales (contaminación química y acústica, por ejemplo).

Porque si hay un beneficio económico pero también hay un perjuicio medioambiental, físico, mental, emocional o social, entonces no se trata de una organización rentable.

Todo ello tiene un coste personal y social: ¿quién paga las bajas laborales, los tratamientos médicos y psicológicos, por ejemplo?, ¿o quién paga el coste de la contaminación?

A ver si lo adivino, ¿TODOS NOSOTROS?. Es decir, la sociedad en su conjunto.

Lo que ocurre es que nos han educado de forma que si el dinero no sale directamente de nuestro bolsillo parece que no es nuestro y entonces no da un poco igual. Ahí fallamos garrafalmente.

Y aquí llego a la siguiente conclusión:

Una organización no saludable no es una organización rentable.

La mayoría de personas que han realizado una inversión tras la cual han obtenido grandes beneficios económicos pero se han dejado la salud y/o la familia por el camino, considera que no ha sido rentable.

Al revés, les ha resultado extremadamente ruinoso porque el bienestar material sin bienestar emocional no nos hace felices en el medio y largo plazo.

Por supuesto no es viable una organización saludable-no rentable porque es necesario un umbral de rentabilidad, pero la investigación en psicología positiva está demostrandoque una vez conseguido ese umbral económico, ya no existen incrementos significativos de bienestar emocional.

Por eso hablamos de la rentabilidad del “salario emocional”, que consiste básicamente en proporcionar un contexto de salud psicosocial a nuestros colaboradores.

De esta manera una empresa saludable también es una empresa rentable, y viceversa.

Y para ello es clave la figura del jefe o directivo con habilidades de liderazgo transformacional, así como una serie de prácticas saludables a nivel individual y colectivo.

Y aquí llego a la tercera conclusión:

Una organización rentable es aquella que pone un ojo en el beneficio económico y otro en la salud.

¿Es tu empresa saludable, o solo rentable? ¿Cómo lo sabes?

 

 

Juan Pedro Sánchez

Psicólogo-Consultor Organizaciones Saludables

Autor del blog “La Palanca del Éxito

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1 Comment

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