El teletrabajo ha demostrado sus múltiples beneficios. Analizamos con expertos en recursos humanos de destacadas empresas la capacidad de esta nueva modalidad laboral y su implantación en España.

Lydia Huelva, Técnico RRHH y manager EFR de Defta Spain SLU destaca que “se han demostrado múltiples ventajas del teletrabajo, no solo para los teletrabajadores sino también para las empresas, la sociedad e incluso el medio ambiente”.

Y es que según datos del INE, trabajar en casa aumenta la productividad hasta un 25% y, que el trabajador dedica un 11% más de tiempo a trabajar. También supone un sensible ahorro de costes para la empresa a nivel de infraestructura y una facilidad para la expansión geográfica.

Además, esta técnico señala que también repercute en virtudes para los trabajadores. “La primera gran ventaja es el tiempo ahorrado en desplazamientos, aunque también se valora la flexibilidad del horario, un menor estrés y la posibilidad de conciliar la vida laboral y personal”.

“En nuestro caso, el teletrabajo era una práctica que ya existía antes de apostar por la conciliación, ya que lo considerábamos un ejercicio básico para aquellas tareas que requerían mayor concentración, tiempo o trabajo. Por supuesto, el concepto y la tecnología que usamos ha avanzado mucho”, señalada esta experta.

Respecto a los obstáculos que impiden un mayor desarrollo de esta fórmula a algunas empresas, Lydia resalta que “se trata de un cambio de estrategia de liderazgo. Con máxima confianza en el empleado y gestión por objetivos, tienen que descubrir los beneficios que les reporta tanto en aumento de la productividad como en ahorro de costes. Para ella, las principales barreras son:

  • Cultura de la presencialidad. Aunque en la mayoría de entornos laborales se asume que no es necesaria una supervisión directa de los equipos, en la práctica existe el miedo de los gestores a no tener “cerca” a sus equipos. Sin embargo, cada vez es más común la gestión de equipos en remoto, porque están ubicados en otras sedes o incluso países.
  • Miedo a no saber separar trabajo y tiempo personal al estar en el mismo espacio. Ser interrumpido por los niños, no concentrarse tanto en el trabajo, estar hiperconectado al mail…
  • Comunicación y colaboración entre los equipos. Algunos estudios hablan del sentimiento de aislamiento social, que pueden tener algunos teletrabajadores y el impacto en su vinculación con la compañía y en su compromiso con los objetivos de equipo y de empresa. Por ello, nosotros apostamos por un modelo de teletrabajo mixto.
  • Desconocimiento sobre los medios de los que disponen las organizaciones para realizarlo, muchas veces basta con realizar una consulta al Departamento de IT para comprobar que ya se cuentan con aplicaciones que sustentan el teletrabajo pero que no han tenido suficiente publicidad interna (sistemas de comunicación integrados, mensajerías instantáneas, accesos remotos, etc.).

En relación a si España está lo suficientemente avanzada en esta implantación, la técnico de recursos humanos afirma que “España se ha sumado tarde al concepto del teletrabajo, aunque es una tendencia que está yendo a más. Las Administraciones y las empresas están realizando políticas para tratar de ver cómo implementarlo, pero es evidente que las nuevas demandas del entorno laboral y el cambio generacional, exige dotar a los puestos de mayor flexibilidad para adaptarse cada vez más a las necesidades del empleado. El teletrabajo está creciendo a buen ritmo en nuestro país. Hace un año, por ejemplo, solo el 13% de las empresas fomentaban políticas de trabajo flexible, mientras que en 2006 esa cifra estaba en el 7%”.

“Esto es debido al concepto propio de trabajo y presencialismo que venimos arrastrando desde épocas anteriores. La visión del trabajador perfecto en España era esa persona que se quedaba hasta horas impetuosas después de que se fuera el jefe de la oficina a pesar, a veces, de no tener trabajo que hacer. La eficiencia estaba altamente relacionada con la cantidad de horas trabajadas”,  destaca Lydia Huelva.

Para esta experta “el confinamiento ha arrojado algo luz sobre los beneficios del teletrabajo: ha demostrado que otra forma de trabajar es posible, que no se para el mundo por no ver físicamente a los trabajadores en su puesto de trabajo y que resulta incluso mucho más eficiente que la metodología tradicional. Pero aún no estamos en el punto como para afirmar que el teletrabajo ha venido para quedarse. Se usará más, pero no será la metodología predominante. Y es que según destaca esta responsable de recursos humanos “por parte de la empresa, aún existe cierta desconfianza y descontrol que debemos manejar y debemos avanzar e invertir en tecnología y, por parte del empleado es necesario la adquisición de habilidades como autogestión de tareas, tiempo, tecnologías, etc…”.

Para concluir, Lydia Huelva señala que “solo podemos animar a las empresas a apostar por la conciliación y el teletrabajo. A pesar de las posibles barreras que nos hemos podido encontrar, las ventajas para los empleados y los beneficios para las empresas superan con creces cada una de ellas. No podemos evitar prosperar y asumir que la tecnología ha avanzado y que las necesidades de los empleados son distintas. La propia cultura que nos rodea nos exige un cambio en nuestra forma de trabajar y el progreso de otros países nos dejan pruebas más que evidentes de que otra forma de trabajar es posible”.

Por su parte, Manuel González, CEO Consultores Ingeniería UG21 S.L, señala que “en la pandemia que nos ha tocado vivir el teletrabajo ha sido una herramienta fundamental y una forma de poder seguir manteniendo la empresa viva, por lo que nos ha beneficiado poder seguir realizando nuestra labor y cumplir con nuestros objetivos”.

González destaca que en su caso “somos una empresa internacional y ya contábamos con la modalidad de reuniones online y comunicaciones internas a través de diferentes plataformas. Actualmente, asegura “seguimos manteniendo a trabajadores en esta modalidad dada la dificultad de la conciliación”.

Por lo que respecta a los obstáculos por parte de las empresas para implantar el teletrabajo este directivo señala que “hay muchos modelos de negocio que no hacen posible el teletrabajo, en una parte o en su totalidad de la producción y que esta puede ser una de las causas, posiblemente la barrera tecnológica sea otra de ellas. Se requiere de servidores y equipos informáticos que tengan la capacidad para poder realizar las mismas funciones de forma remota”.

“Queremos pensar que no hay otros factores que influyan en esta decisión. Si tus operaciones y tus objetivos están claros y hay una plantilla sólida, teletrabajar es una opción”, asegura, aunque señala que “para nosotros la presencia en la oficina, el contacto, y el aprendizaje completo siempre generará más ventajas al menos en nuestro negocio que el trabajo en remoto. Estas medidas deben ser consideradas complementarias”.

Respecto a si España está lo suficientemente avanzada en materia de teletrabajo, Manuel González advierte que «España es un país que vive principalmente del sector servicios y en este sector es difícil la modalidad del teletrabajo”. No obstante, pone de relieve que “todas las empresas pertenecientes a sectores tecnológicos han sabido amoldarse a las circunstancias que nos  ha tocado vivir, incluyendo el teletrabajo como una herramienta como ha ocurrido en nuestro caso”.

González asegura que “el teletrabajo ha venido para quedarse, pero que aun así hay empresas que necesitarán tiempo para la adaptación y sectores en los que no será viable”. Destaca que “las empresas tecnológicas, como la suya, contamos con la ventaja de conocer el trabajo a distancia, con equipos multidisciplinares de diferentes países, con distintas franjas horarias, trabajando en equipo sobre un mismo proyecto independientemente del lugar donde nos encontramos”.

Este experto señala que “es un cambio de visión y de apertura de fronteras físicas que toda empresa necesitará realizar en los tiempos que nos está tocando vivir. Sin embargo, subraya que “no debemos perder de vista que la relación humana presencial es el mayor fondo de comercio que tiene nuestra capacidad productiva y que los extremos nunca son buenos”.