“El derecho al voto y la educación inclusiva son algunos ejemplos por los que nuestra entidad ha trabajado en los últimos años”


Afanias es una organización consolidada con 800 trabajadores en su plantilla. Dispone de centros educativos, centros ocupacionales, soluciones residenciales y empresas, siendo su objetivo ser una entidad de referencia en materia de discapacidad intelectual, dando oportunidades de desarrollo, favoreciendo la inclusión, normalización y autonomía de las personas con discapacidad intelectual. 

Llevan ejerciendo esta actividad desde 1964 y, además, están integrados en Plena Inclusión, que agrupa la voz de la discapacidad intelectual ante las Administraciones Públicas. Hablamos con Daniel Martín, Responsable de su Servicio de Prevención y Salud Laboral.

¿Qué tipo de acciones y actividades impulsa su entidad y cuáles son los objetivos prioritarios? 

Afanias trabaja cada día para ser una organización referente en discapacidad intelectual, con presencia e influencia social, dando respuesta al ciclo vital de estas y facilitando oportunidades de desarrollo de sus profesionales, en un marco económico sólido y con recursos e instalaciones adecuadas.

Nuestro objetivo es claro: centrarnos en la persona para mejorar su calidad de vida. Trabajamos día a día para mejorar la calidad de vida de las personas. Para lograrlo, seguimos nuestro Modelo de Calidad de Vida, basado en 8 dimensiones, sobre las que giran todos nuestros servicios: las relaciones interpersonales, el bienestar tanto físico como emocional, el desarrollo personal, la autodeterminación, la inclusión social, y el conocimiento y ejercicio de los derechos.

Dada la larga trayectoria desde su nacimiento en 1964, ¿qué balance hace de los cambios que se han experimentado en materia de inclusión, normalización y autonomía de las personas con discapacidad intelectual? 

A lo largo de estos años, se ha avanzado mucho en la inclusión y en el empoderamiento de las personas con discapacidad intelectual. Los medios de comunicación dan cada vez más cobertura y difusión al colectivo y ello está contribuyendo a percibir una sociedad más diversa y proactiva por su normalización. El derecho al voto y la educación inclusiva son algunos ejemplos por los que Afanias ha trabajado en los últimos años.

Uno de los desafíos actuales de la Asociación es la generación de nuevas oportunidades para que las personas con discapacidad Intelectual sean ciudadanos de Pleno Derecho y aporten y enriquezcan a su comunidad con sus diferentes capacidades. Para este desafío, AFANIAS, al igual que el resto de asociaciones, necesitan generar redes de apoyo con la comunidad y con diversos colectivos de personas y profesionales. En este compromiso confluimos en una materia común que concierne al desarrollo de nuestro sector y beneficia a toda la sociedad: la accesibilidad cognitiva.

¿A su juicio qué es lo que considera que queda por hacer?

La sociedad ha avanzado mucho y se han producido grandes progresos en lo que concierne a los derechos de las personas con discapacidad, aumentando el nivel de participación e inclusión social.

No obstante, aún queda mucho camino por delante, siendo el hecho más relevante el empleo, nuestra gran labor de largo recorrido. Para Afanias es un objetivo importante para lograr mejorar la calidad de vida, al ser un espacio favorecedor de la autonomía personal, de la autoestima y de la participación en la vida de la comunidad. Con él la persona con discapacidad consigue una verdadera integración social. Desafortunadamente es la discapacidad intelectual la más afectada por el desempleo en la actualidad.

¿Cómo gestiona la prevención y cuáles son los principales obstáculos con los que se encuentra actualmente? 

Actualmente Afanias gestiona la prevención de riesgos laborales a través de su Servicio de Prevención y Salud Laboral, dando respuesta a diferentes entornos, realidades y contextos.

En los Centros Especiales de Empleo esta gestión se centra más en una relación laboral particular como es la del trabajador especialmente sensible, desarrollando metodologías de trabajo adaptadas e inclusivas, de manera que la cultura preventiva sea asumida e integrada por la persona con discapacidad. Para ello, es importante trabajar con todo el organigrama, vertical y horizontal, de manera que la prevención y la salud sea corresponsabilizada por y para todos.  

Este año 2019, hemos iniciado nuestra certificación en ISO 45001 en las áreas de Jardinería y Limpieza, y progresivamente seguiremos avanzando hacia una organización responsable con la salud integral de sus personas.   

No sucede lo mismo en nuestras residencias, centros de educación especial, centros ocupacionales…donde el principal cliente del Servicio de Prevención es el trabajador que desarrolla sus funciones en educación, atención a personas con discapacidad. En este contexto, el objetivo se centra en la necesidad de proporcionar al empleado un entorno de trabajo que minimice o amortigüe los efectos vinculados a sus tareas, las cuales exigen destrezas físicas y mentales de gran importancia en su día a día. El afrontamiento diario de problemas conductuales, emocionales, manejo de trastornos de conducta son factores condicionantes en el trabajo y sus efectos, a medio o largo plazo pueden suponer un deterioro en la salud.

¿En qué medida se podrían mejorar las políticas en materia de salud y seguridad en el trabajo? 

En mi opinión, creo que los cambios disruptivos que estamos viviendo y el entorno tan cambiante en el que nos encontramos han propiciado diferentes desafíos a los que las entidades sociales deben enfrentarse. Uno de ellos hace especial mención a la gestión del capital humano, siendo la fuente principal sobre la que se sostienen sus cimientos productivos para la sociedad.

En concordancia con la anterior pregunta, es preciso reflexionar sobre una estrategia que permita a nuestras organizaciones conocer cómo está afectando a sus plantillas las demandas del trabajo, su equilibrio, si afectan a su salud, en qué medida y cómo podemos eliminar sus causas y/o atenuar sus efectos.

Actualmente existen alrededor de unas 3500 organizaciones que proporcionan desarrollo, educación, empleabilidad y bienestar personal a nuestro colectivo, favoreciendo su autonomía personal. 

Por tratarse de actividades orientadas específicamente a este fin, no existiendo además índices de accidentabilidad laboral elevados (como en otras actividades), este sector dispone en muchos casos de una escasa concienciación sobre la importancia de la prevención y la salud en el trabajo, existiendo factores de riesgo “ocultos”, derivados de la empatía generada con el usuario (persona con discapacidad), al ser jornadas de trabajo con una implicación emocional elevada, con muchas horas en contacto con ellas, en muchas ocasiones dependientes y con estados significativos de discapacidad física y/o mental, prestando un apoyo personalizado que conlleva en muchas ocasiones un nivel de carga mental elevado en el trabajador, favoreciendo la aparición de estrés, el síndrome de Burnout… 

¿Qué es lo primero que debemos tener en cuenta en la gestión preventiva del trabajador con discapacidad? 

En un primer término es importante trasladar desde la experiencia vivida en estos 15 años, que existe bastante confusión cuando la prevención de riesgos laborales converge con la discapacidad.

Como bien conocemos, la LPRL cuenta con una protección específica a los trabajadores que, por sus propias características personales o estado biológico conocido, sean especialmente sensibles a los riesgos derivados del trabajo.

Dentro de esta protección están contempladas las personas trabajadoras con discapacidad, y para ello debemos tener en cuenta que no todo trabajador con dicho reconocimiento (certificado de minusvalía) puede considerarse, por esa sola condición, Trabajador especialmente sensible. Es decir, el hecho de que el trabajador tenga una discapacidad, no implica la obligatoria adaptación de medidas preventivas adicionales y/o específicas.

En nuestros Centros Especiales de Empleo y Servicios de Inserción Laboral encontramos personas trabajadoras cuya discapacidad reconocida no genera al Servicio de Prevención y Salud la necesaria adaptación de su puesto de trabajo. Su condición no genera mayor vulnerabilidad a los riesgos derivados de su puesto de trabajo.

Este aspecto es clave cuando debemos abordar la Vigilancia de la Salud, ya que debemos conocer si el trabajador tiene alguna especial sensibilidad, y en su caso verificar si puede constituir un peligro para si mismo, para los demás trabajadores o terceras personas. 

Con todo ello, el trabajo multidisciplinar entre Equipo Psicosocial (psicóloga/trabajador social), la Vigilancia de la salud Laboral y el Servicio de Prevención es fundamental para valorar la idoneidad de las tareas realizadas para cada trabajador con discapacidad.

¿Cómo podemos adaptar las competencias preventivas a la discapacidad?

En mi opinión creo que es necesario contar con habilidades que permitan a los profesionales del ámbito de la PRL empatizar con la persona trabajadora, conocer su especial vulnerabilidad en el puesto de trabajo, siempre desde una sensibilidad franca y sincera, asertiva, comunicándonos de una manera clara y simple, más allá de los tecnicismos utilizados en nuestro trabajo como prevencionista.

Además, disponer de un cierto conocimiento sobre discapacidad nos ayuda a conocer y entender las desventajas que las personas podrían encontrar en su puesto de trabajo, evitando riesgos que podrían perjudicarle a él o al resto de sus compañeros, y a valorar las adaptaciones que deban realizarse. 

La gestión preventiva en la discapacidad debe ser, por encima de todo, inclusiva. Los trabajadores con discapacidad deben participar en la misma, generando así apoyo y facilidad para integrarse en su lugar de trabajo, respondiendo a sus necesidades y logrando al mismo tiempo crear un entorno accesible para que puedan desarrollar su talento.

¿Desde su punto de vista como técnico, cómo podemos hoy en día mejorar la salud física, mental, psicosocial y social de los trabajadores?

Tanto en los servicios que las entidades del sector proporcionamos a las personas con discapacidad, como en las tareas y funciones que desempeñan sus trabajadores, el foco o la base está en las personas, en la relación persona a persona. Las organizaciones del sector de la discapacidad deben ocuparse de abordar aspectos vinculados con el entorno laboral y aquellos vinculados al entorno individual, de manera que podamos construir un modelo centrado en el “cuidar al que cuida”. 

Si el trabajador se encuentre en las mejores condiciones posibles para abordar su trabajo, si está bien formado y motivado, la calidad del servicio proporcionado a los usuarios será un éxito garantizado, y con ello se méjorará el potencial de las organizaciones sociales al construir entornos más saludables para todas las personas, desde un enfoque humanista, integral y de mejora progresiva.

Recientemente fue premiado por la Fundación Alares por su labor como profesional en prevención de riesgos laborales, posicionando a Afanias como referencia en el sector de la prevención y la discapacidad, ¿qué balance hace de toda su trayectoria y qué repercusión ha tenido recibir esta distinción? 

Para mí ha sido una gran satisfacción haber recibido tal distinción, ya que refuerza mi creencia en esta profesión como prevencionista: ser agentes de cambio para poder mejorar la salud y el bienestar de las personas que conforman nuestras organizaciones.

Dentro de Afanias hemos iniciado ese camino diferente, generando una transición de la prevención clásica de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, a una visión pluridimensional de la salud que integre la prevención, más allá de la respuesta técnica a las obligaciones legales que nos marca la ley. 

Actualmente, el Servicio de Prevención y Salud Laboral está contribuyendo al desarrollo del Plan Estratégico 2018 – 2021 en el que Afanias está inmersa, incorporando progresivamente la promoción de la salud y el bienestar de las personas que conforman la organización al acervo cultural de Afanias.

Sabemos que es una carrera de fondo, de largo recorrido, pero estamos convencidos que nos ayudará a evolucionar y desarrollar el talento de las personas, contribuyendo al fin social que perseguimos: mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y la de sus familias. 

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