Carlota de Dios: “Somos lo más destructivo que existe y no nos damos cuenta de que eso impacta directamente sobre nuestra salud y supervivencia”


Carlota de Dios es Doctora en Ciencias de la Comunicación por la UJI, licenciada en Medicina y Cirugía y Máster en Medicina Naturista, Acupuntura y Homeopatía por la Universidad de Valencia, Máster en Prevención de Riesgos laborales con título de especialista en Seguridad en el trabajo, Higiene industrial, Ergonomía y Psicosociología aplicada, y Máster en Medicina Homeopática por la Universidad de Barcelona.  Hablamos con ella sobre medio ambiente y sobre los perjuicios que el cambio climático supone para la salud. 

Contestada en Estado de Alarma 

-¿Cree que no somos lo suficientemente conscientes del daño que nos hace la contaminación medioambiental? ¿Considera que es tarde para adoptar soluciones al respecto? 

En octubre de 2013, la OMS clasificó el aire contaminado como un cancerígeno humano dentro del Grupo 1, tras analizar y revisar a literatura científica más reciente que evaluaba la carcinogenicidad de la contaminación atmosférica. 

Es evidente que no somos conscientes del daño que nos hace no cuidar el medioambiente. No solo es la contaminación ambiental, es el deterioro de nuestro entorno cercano y la devastación que hacemos de los recursos naturales. Como especie somos lo más destructivo que existe. Y no nos damos cuenta de que eso impacta directamente sobre nuestra salud y supervivencia.

Esto lo habría contestado exactamente igual antes de la pandemia que hemos sufrido. Lo que ha pasado no ha hecho más que poner de manifiesto lo que es una realidad, el fracaso de una civilización. 

Puede sonar muy apocalíptico y punitivo y ese no es mi objetivo. Mi objetivo es que seamos capaces de CONMOVERNOS y empezar a mirar las cosas con otros ojos. Una mirada que nos ayude a cambiar lo que no funciona, y hacerlo sin victimismos, con compromiso y esperanza. Cuando entendamos que somos parte de un todo y que si una parte del mismo sufre tarde o temprano sufrimos todos. 

Tras este periodo de confinamiento, he vuelto como mucha gente, a salir y me he sorprendido con tristeza y un punto de rabia al ver que seguimos tirando plásticos, mascarillas y papeles en el suelo, en los jardines, en la playa, …….

¿No nos hemos dado cuenta de que estamos en una cuenta atrás y que si cada uno hace lo que debe, todo cambia muy rápido?

No es un hecho aislado lo que tenemos que cambiar es una forma de vivir y actuar.

-Teníamos un serio problema que era el tabaquismo y lo solucionamos con leyes, ¿cree que se puede hacer lo mismo con la polución y la contaminación? 

Es lamentable que tengamos que llegar a la PROHIBICIÓN y PENALIZACIÓN para mejorar, para mi significa el fracaso de una sociedad. Hoy hemos comprobado el Estado de Alarma inducido por un virus ha metido en casa a millones de personas en el mundo y la naturaleza lo ha agradecido, ha bajado la contaminación, animales y plantas han renacido. Yo no tengo claro que hayamos aprendido la lección y si tengo claro que la solución es ponernos TODOS a hacer pequeñas cosas SOSTENIBLES, que es que cada uno haga lo que debe hacer porque es bueno para él y para el resto. 

Hemos de conquistar como personas individuales nuestra DIGNIDAD y LIBERTAD profunda, no la de elegir el color de mis zapatos sino la de comprometerme con el de al lado porque previamente me he comprometido conmigo. Este es el RETO y creo que si nos ayudamos entre todos podremos hacerlo. Si bien es cierto que la educación y la formación son claves en esto. 

Pero mientras nos educamos para cambiar, las leyes deben contemplar acciones para quien no lo cumpla tanto a nivel individual como colectivo. Eso sí, sabiendo que eso no es la solución sino un mientras tanto. 

-¿Qué afecciones están aparejadas a los tóxicos de los humos que diariamente respiramos? ¿Se pueden considerar enfermedades de la nueva era? 

No son solo los tóxicos que respiramos, tenemos otros tóxicos ambientales además de la contaminación del aire, están los pesticidas y fitoquímicos en agua y alimentos, fármacos, radiaciones, las cargas electromagnéticas, etc.  Todo afecta nuestro sistema inmunitario. Es lo que respiramos, comemos, nos viste o nos divierte o comunica. 

Hoy tenemos un grupo de enfermedades, las crónicas, que hay quien ha llamado enfermedades sociales.  En cuyo grupo las autoinmunes y cáncer cobran hegemonía ya que según avanza la investigación cada vez más enfermedades se incorporan a este grupo y afectan a millones de personas de la sociedad occidental. Tienen que ver con una mala forma de relacionarnos con nosotros y con todo lo que nos rodea desde personas a medioambiente. Entre los múltiples factores además de los citados como tóxicos encontramos:

–  Stress y falta de hábitos saludables, como descanso, ejercicio, buena alimentación, …

– Falta de conexión con nosotros mismos. Falta de sentido o propósito vital trascendente. 

– Poder, codicia y cosificación, que nos conducen a un mal uso de la tecnología y la ciencia. 

Todo esto afecta nuestras barreras naturales y el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario. Además generamos resistencias a antibióticos por mal uso, emergen enfermedades erradicadas, se favorecen zoonosis y al alterar barreras naturales se exportan agentes patógenos.  Todo como consecuencia de las causas citadas. 

El sistema inmunitario modula nuestra respuesta ante lo patógeno y lo propio, nos ayuda a discernir y nos protege de agresiones si funciona adecuadamente. Cuando se altera esta respuesta, o nos inmunodeprimimos y somos más vulnerables a lo ajeno (infecciones), o desordenado/invasivo (cáncer) , o hiper-respondemos (alergias e intolerancias), o atacamos a lo propio (autoinmunes). Muy simbólico ¿no? Atacas o te sometes. Es evidente que hemos de encontrar otro camino y ese camino es INTEGRAR conocimientos y estrategias. 

-Cada vez hay más bajas laborales por cuestiones medioambientales (enfermedades respiratorias, dermatológicas, etc)?

Y también hay cada vez más altos índices de depresión, de enfermedades funcionales a las que ponemos etiquetas y que no resolvemos.  A veces un ejemplo vale más que mil palabras, comparto información que recibí en un seminario y que luego se publicó sobre el colon irritable: 

 “en Europa se estima que hasta 85 millones de personas padecen este síndrome, de las cuales entre el 25% y el 44% también sufren trastornos mentales como ansiedad o depresión, los más comunes. Entre el 14% y el 32% sufren otras comorbilidades somáticas como la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica. El impacto socioeconómico (estimado en unos 43 millones de euros en Europa solo en el caso del síndrome del intestino irritable.”

«Hay estudios que demuestran que la pérdida de días de trabajo en personas con colon irritable es dos veces superior al resto de la población. Y, cuando van al trabajo,  su productividad se ve disminuida en un 50%, algo que repercute en los costes de la productividad y los laborales». 

https://www.elperiodico.com/es/sanidad/20200211/vall-dhebron-estudiara-la-relacion-entre-el-colon-irritable-y-la-ansiedad-o-depresion-7843876

.-Asistimos a cambios bruscos de temperaturas por el cambio climático, ¿cómo influye esto en el rendimiento y actividad laboral? 

Somos naturaleza y formamos parte de ella, en muchas cosas somos como muchos animales y plantas, muy sensibles al medio que nos rodea. Y si el medio nos es hostil, como plantas y animales acabamos enfermando y rindiendo poco o costando mucho y muriendo o viviendo mal. El hombre altera el ritmo de las cosas con su agresión constante al entorno y ello repercute también en su salud.

“La variabilidad y el cambio del clima causan defunciones y enfermedades debidas a desastres naturales tales como olas de calor, inundaciones y sequías. Además, muchas enfermedades importantes son muy sensibles a los cambios de temperatura y pluviosidad. Entre ellas figuran enfermedades comunes transmitidas por vectores, por ejemplo el paludismo y el dengue, pero también otras grandes causas de mortalidad tales como la malnutrición y las diarreas.”

https://www.who.int/globalchange/climate/es/

-¿Considera que nuestro estilo de vida es el más adecuado para nuestra salud? ¿qué cambios deberíamos de incorporar?

Nuestro estilo de vida es muy perjudicial para el ser humano y para el planeta. Porque no respeta a ninguno de los dos. 

Respetar y cuidar nuestro cuerpo es la clave. Si te respetas y cuidas, respetas y cuidas tu entorno. Lo resumiría en una palabra, moderación. Somos una civilización de excesos y defectos muy acusados. Exceso de trabajo, de stress, de tareas, de comida, de residuos, de consumo,…. y defecto de tiempo para el ejercicio, el espíritu y las relaciones humanas.

Cuando pones orden todo fluye. Ordenar y jerarquizar, cuesta pero cuidarse es una buena inversión y te orienta a respetar y cuidar lo que te rodea.

En relación al planeta, ser conscientes de la necesidad de cuidarlo para cuidarnos. Minimizar el impacto que ejercemos sobre él. No tiene sentido traer fruta del otro lado del mundo y arrancar nuestros frutales o no recoger la fruta de nuestros árboles, por ejemplo. Reducir los residuos que generamos y la contaminación que creamos. A veces, es tan sencillo como ir andando a los sitios y dedicar ese tiempo a la reflexión. Vigilar la limpieza de nuestras ciudades, parques, montañas, playas, etc. Hemos llenado los océanos de plástico. Reciclar y reducir residuos. Lo sabemos bien, ahora hemos de practicarlo. 

El secreto es comer poco, moverse mucho, descansar bien y tener relaciones nutritivas. 

-¿Piensa que estamos sometidos a grandes dosis de compuestos químicos en el consumo de productos prácticamente diarios?

No lo pienso, es una realidad que estamos rodeados de químicos. En lo que respiramos, comemos, limpiamos, etc. 

“han sido identificadas al menos 1.500 sustancias cancerígenas y mutagénicas, 1.500 tóxicas para la reproducción, 1.500 disruptoras endocrinas, 3.000 alergénicas, 1.300 neurotóxicas, 400 tóxicas, persistentes y bioacumulativas, etc. Y conforme se investigan más y más sustancias, las cifras crecen.” 

“La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de un 24% de la carga global de enfermedad y un 23% de la mortalidad se deben a factores ambientales. Hablando concretamente del cáncer, cerca del90% de los casos son debidos a factores ambientales, y lo que es más importante, que una gran parte de ellos son evitables con buenos hábitos de vida y entornos saludables.”

Insisto en el concepto moderación. No es estar en contra de nada, es ser conscientes de que no necesitamos tanto, ni tan perfecto. 

Ejemplo: A veces es más sano comer una fruta fea y ecológica que otra de presentación perfecta. ¿A qué coste? 

-¿Se presta la suficiente atención a la prevención de riesgos ambientales? 

Es evidente que no. Un médico, investigador y docente de la Universidad de Granada, considerado un referente mundial de la medicina ambiental, ha manifestado en múltiples ocasiones que “El código postal predice mejor los riesgos de cáncer que el genético». Queda mucho por hacer en este campo y será complejo hacerlo. 

https://www.ideal.es/granada/medico-lucha-contaminantes-20190504223552-ntvo.html

Un ejemplo: el bisfenol A 

“El 90% de los tickets de la compra o recibos en los que la tinta se borra con el paso del tiempo están elaborados con el denominado ‘papel térmico’ y contienen bisfenol-A (BPA), un conocido disruptor endocrino que altera el equilibrio hormonal en las personas expuestas y conduce a enfermedades de carácter hormonal como malformaciones genitourinarias, infertilidad, obesidad y cáncer de mama.

Así lo revela un estudio liderado por la Universidad de Granada (UGR), en el que participan expertos del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), el Hospital Universitario San Cecilio de Granada, la Université Paris Descartes, el Hospital Necker Enfants Malades de París (Francia) y la National School of Public Health de Río de Janeiro (Brasil).”

https://www.agenciasinc.es/Noticias/Los-tickets-en-los-que-se-borra-la-tinta-contienen-bisfenol-A

-¿Considera que quien más contamina, debería pagar más impuestos? 

Voy a insistir en que la solución no es penalizar aunque puede ser necesario en un momento concreto. Siempre será educar en la responsabilidad individual. Yo siento decirlo, pero a veces parece que no se tiene interés real en ello. Nos quedamos en lo superficial pero no llegamos al fondo de las cosas. Y así nos luce como nos luce.

Mi último mensaje en este tiempo es que tenemos la gran oportunidad de hacerlo bien pero si seguimos repitiendo lo que ya sabemos, no funcionará.

Necesitamos INTEGRAR “el porvenir “con “el futuro”, diferentes según el filósofo Jacques Derrida. Uno es lo previsible, planificable y programable lo otro es la apertura a lo inesperado a lo imposible a lo no deseado a veces. No tenemos que elegir una opción tenemos que conjugar ambas. 

Saber que solo desde un modelo distinto al actual haremos cambios profundos un modelo de unidad y no de disyunción o separación. Y ese cambio, es hacernos conscientes que mi bien personal no puede ser construido con el mal del vecino. Que solo construyendo en común desde el respeto a uno mismo y al de al lado, podremos iniciar el cambio que todos deseamos. Necesitamos esperanza basada en la potencialidad de lo que distingue al hombre de la máquina, su corazón, su espíritu. Y es ahí donde hemos de buscar. Lo tangible se agota, lo intangible es irrestricto. 

“Más vale la apertura del porvenir: éste es el axioma de la deconstrucción, aquello a partir de lo cual siempre se ha puesto en movimiento, y lo que la liga, como el porvenir mismo, con la alteridad, con la dignidad sin precio de la alteridad, es decir, con la justicia. Es también la democracia como democracia por venir. Podemos imaginarla objeción. Alguien diría, por ejemplo: ‘A veces más vale que esto o aquello no suceda. La justicia ordena impedir que ciertos acontecimientos (ciertos ‘arribantes’) sucedan, lleguen. El acontecimiento no es bueno en sí mismo, el porvenir no es incondicionalmente preferible’. Ciertamente, pero siempre se podría mostrar que aquello a lo que nos oponemos cuando preferimos condicionalmente que esto o aquello no acontezca es algo de lo que se piensa, con razón o sin ella, que cierra el horizonte o, simplemente, forma un horizonte (palabra que quiere decir el límite) para la venida absoluta de lo radicalmente otro, para el porvenir mismo” 

https://digitum.um.es/digitum/bitstream/10201/48304/1/Pensar%20el%20provenir.pdf

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