Nazareth Castellanos es investigadora, neurocientífica, licenciada en física teórica y doctora en medicina. Investiga sobre la neuro-plasticidad del cerebro, el alzheimer y el daño cerebral entre otros. He tenido la gran suerte de llegar a ella a través de Antonia Jover, uno de los mayores referentes en aromaterapia de nuestro país.

El marido de Nazareth destila plantas aromáticas en Mallorca, el lugar donde residen.

La afición de su marido le llevó a interesarse por lo que ocurría en el cerebro cuando olemos estímulos olfativos; ella comprobaba en sí misma la explosión de sensaciones cuando su marido le daba a oler plantas o el producto resultante de la destilación, los aceites esenciales y eso le animó a investigar más para averiguar qué ocurría en nuestro cerebro.

“El día que prestas atención a tu olfato es como si hubieras estado ciego y de repente abrieras los ojos, descubres una nueva dimensión”

Nazareth nos muestra el camino para, desde la base científica, entender por qué es tan importante descubrir nuestro OLFATO.

Ella dice que su marido destila plantas y ella destila estudios científicos para su mejor comprensión por parte de todos nosotros.

La amígdala

Es una estructura del cerebro relacionada con las emociones:

  • Es responsable de “esto me gusta, esto no me gusta”
  • Me proporciona estados emocionales diferentes.
  • Aporta el contenido emocional a un recuerdo.
  • Se activa cuando tenemos miedo, enfado, ira, estrés o ansiedad.

Por eso en neurociencia se buscan estrategias para inhibir a la amígdala, ya que esto tiende a calmar y a relajar.

El bulbo olfativo

Es la estructura del cerebro a la que llegan los estímulos olfativos y es la puerta que utiliza el sentido del OLFATO para llegar al cerebro. El resto de los sentidos pasan antes por otra estructura llamada tálamo, pero el OLFATO es el único sentido que tiene “vía directa” al cerebro. Y llega a nuestra parte más emocional, el sistema límbico.

ATENCIÓN: El bulbo olfativo es capaz de inhibir a la amígdala.

Por eso determinados olores, pueden calmarnos, porque inhiben la amígdala y controlan la capacidad que tenemos de estallar, de ponernos nerviosos.

Aprender a oler es una forma de entrenar el procesamiento de las emociones.

Secuestro amigdalino

La amígdala puede secuestrar diferentes partes del cerebro, esto significa que toma el control de muchas partes de este. El tiempo durante el cual estamos secuestrados por la amígdala se llama período refractario, y durante ese tiempo, solo podemos recuperar información que está en la amígdala.

Cuando estamos muy enfadados hay una gran excitación de la amígdala y tiene la enorme capacidad de que solo veamos lo que ella quiere que veamos, en este caso, el enfado y solo encontraremos razones para confirmar por qué lo estamos. Por eso la neurociencia está muy interesada en todo aquello que inhiba la amígdala.

El secuestro amigdalino lo descubrió Joseph LeDoux, catedrático de la Universidad de Columbia de Nueva York.

Una vez un periodista fue a hacerle una entrevista, en el año 1984 y quedó muy impactado por el descubrimiento, porque esto nos da mucha información sobre cómo se gestionan las emociones y cómo algunas veces nos vemos sometidos a una emoción sin darnos cuenta.

El periodista escribió un artículo en una gran revista, aquel artículo se hizo muy famoso y el periodista escribió un libro. Este periodista era Daniel Goleman y el libro que escribió es “Inteligencia Emocional” que se convirtió en un best-seller a nivel mundial.

Joseph LeDoux tiene un grupo de música que se llama “Los amigdalinos” y suele decir en los congresos de forma muy jocosa, que él descubrió el secuestro amigdalino, pero Goleman escribió el libro, y el millonario es él.

Según palabras de la propia Doctora Castellanos, parece que “tenemos que oler la vida”.

Así que sal ahí afuera y ¡HUELE EL MUNDO!

#MuchoMasQueAromas