Los optimista tienen corazones más sanos


Los latinos optimistas son los candidatos a tener corazones sanos, sugiere un estudio realizado a más de 4,900 personas de ascendencia hispánica que viven en los EE.UU.

“La correlación entre el optimismo y la salud cardiovascular era compatibles a través de grupos de patrimonio, pese a la edad, el sexo, el lugar de nacimiento o nivel de aculturación” dice Rosalba Hernandez, profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois.

Pocos de los individuos que tenía poco optimismo no cumplían los criterios del corazón ideal, descubrieron Hernandez y su co-autores. Aun así, cada aumento de punto en el porcentaje de optimismo se asociaba con una puntuación de salud cardiovascular mejor.

Este estudio es uno de los primeros en explorar asociaciones entre emociones positivas y salud cardíaca en una muestra grande de hispano-latinos adultos. Numerosos estudios previos (incluyendo un 2015 estudio por Hernandez) fundaron enlaces entre un punto de vista mental positivo y salud cardiovascular, tenían  como muestras principalmente a latinos de descendencia mexicana, apuntó Hernandez.

En este caso la muestra estaba compuesta por: Latinos de descendencia mexicana (más de 37 por ciento de los participantes), latinos de descendencia cubana (20 por ciento), puertorriqueños (15.5 por ciento), dominicanos (11.5 por ciento), de América Central (7.4 por ciento) y de América del Sur (4.7 por ciento).

La salud cardiovascular de los participantes se evaluó utilizando el barreño de  la Asociación de Corazón americana “Life’s Simple 7”, los cuales incluyen presión de sangre, índice de masa del cuerpo, glucosa en plasma y niveles de colesterol, dieta, tabaco y actividad física.

Elnivel o disposición al optimismo de cada participante (su expectativa que las cosas buenas pasarán en el futuro) estuvo medido utilizando la Life Orientation Test-Revised. La prueba consistía en preguntar a los participantes cuánto están de acuerdo con declaraciones como, “Cuando no sé que va a pasar, normalmente espero lo mejor”. La puntuación iba de seis (menos optimista) a 30 (la mayoría optimista).

Los niveles de optimismo variaban según la descendencia.Los cubanos y los descendientes de América Central eran los más optimistas, mientras que los mexicanos y puertorriqueños, eran los que más tendían a los pensamientos negativos.

Según los Centros para Control de Enfermedad y Prevención de latinos nacidos fuera de los EE.UU, estos tienen un 50% menos de probabilidad  de tener enfermedades cardiovasculares, comparado con latinoamericanos que nacen en los EE.UU.

“Tienen problemas para acceder a cuidados sanitarios y la escasez de psicólogos y psiquiatras que hablen español son retos significativos para población latinoamericana en los EE.UU”, añade Hernandez. ” Necesitamos encontrar accesibilidades, costes y maneras eficaces de utilizar tecnología para ayudar a las poblaciones vulnerables”.

En un proyecto relacionado, Hernandez está examinando si el individuo con presión de sangre alta pueden recibir ayuda para ser más optimistas y si, siendo así, eso modera su estado de hipertensión.

“No sabemos mucho sobre las conexiones entre salud emocional y física,” dice Hernandez, “aun así, si podemos identificar formas seguras dentro de una población que puedan ayudar a mejorar su salud, sería fantástico.”

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