Evaluación de los factores de riesgo psicosocial: implicaciones para la evaluación del riesgo de trastornos musculoesqueléticos

RHSaludable
septiembre 25, 2022

Si bien los trastornos musculoesqueléticos (TME) son manejables, tanto los factores físicos como los psicosociales pueden influir en el bienestar físico y mental de los trabajadores. Los factores psicosociales, como la carga de trabajo excesiva, la presión del tiempo, la falta de control sobre las tareas y el bajo apoyo social pueden contribuir significativamente al riesgo de desarrollar o exacerbar los TME. A su vez, tener un TME puede provocar estrés, ansiedad o depresión. Por lo tanto, es esencial que estos factores de riesgo se evalúen conjuntamente para garantizar un enfoque holístico de la seguridad y la salud en el lugar de trabajo.

Desarrollo de un enfoque holístico para la evaluación de riesgos

Tradicionalmente, las evaluaciones de riesgo de TME se centraban únicamente en factores físicos. Sin embargo, la investigación demuestra que las intervenciones basadas en medidas únicas tienen menos probabilidades de prevenir los TME que una estrategia multifacética. El desarrollo de una evaluación de riesgos efectiva, que considere tanto los factores de riesgo psicosociales como los TME juntos, requiere un compromiso continuo a nivel de gestión. Las revisiones periódicas son clave, ya que la naturaleza dinámica de los lugares de trabajo significa que los riesgos existentes pueden cambiar y pueden surgir nuevos riesgos.

La evidencia también sugiere que las medidas desarrolladas en colaboración con los trabajadores sean más efectivas. Por ejemplo, las encuestas anónimas y el mapeo de cuerpos y peligros se basan en la participación activa de los trabajadores, alentándolos a pensar en cómo su salud podría verse afectada por el trabajo, identificar riesgos potenciales y encontrar soluciones prácticas. Los resultados son un insumo invaluable para los procesos de evaluación y monitoreo de riesgos. Esto también contribuye a una cultura de comunicación abierta en torno a los factores de riesgo psicosocial y los TME.

Un departamento quirúrgico de un hospital proporciona un ejemplo práctico

Las enfermeras en el departamento quirúrgico de un hospital estaban experimentando dolor de espalda crónico como resultado de tener que levantar a los pacientes. Se compraron dos elevadores ergonómicos para pacientes; sin embargo, los niveles de dolor de espalda no disminuyeron, de hecho fueron aumentando. Inicialmente se asumió que los elevadores no se estaban utilizando correctamente, lo que provocó una evaluación por parte de un ingeniero de seguridad y un médico ocupacional. Se sorprendieron al descubrir que no se estaban utilizando en absoluto.

La evaluación descubrió que la alta presión de tiempo y la falta de personal significaban que las enfermeras no podían pedir ayuda a sus colegas y sentían que no tenían tiempo para recuperar y usar los elevadores. La presión adicional de la gerencia y el miedo a las repercusiones (como que se le asignaran cambios desfavorables por ser percibidos como «difíciles») también fueron factores significativos. Este escenario de la vida real destaca cómo los factores de riesgo psicosociales y organizativos prolongaron los riesgos relacionados con el trabajo para las enfermeras, e incluso aumentaron sus problemas musculoesqueléticos.

Los beneficios de un enfoque integrado

Considerar múltiples factores de riesgo, incluidos los factores de riesgo psicosocial (y las combinaciones de estos), no solo ayudará a prevenir el desarrollo de TME, sino que también apoyará la rehabilitación. De hecho, una revisión sistemática encontró que los factores psicosociales también pueden crear barreras para regresar al trabajo para las personas con TME crónicas. Por ejemplo, la implementación de cambios simples para mejorar la ergonomía y el tiempo de recuperación puede ayudar a aliviar los temores de experimentar más dolor y alentar a las personas con afecciones crónicas a volver al trabajo.

Por lo tanto, la integración de ambos conjuntos de factores en las evaluaciones de riesgo de TME podría aliviar la carga económica del absentismo y la reducción del rendimiento, además de desempeñar un papel vital en la mejora de la salud y el bienestar de los trabajadores.

Los beneficios de considerar los factores físicos y psicosociales como parte de una evaluación del riesgo de TME son claros: este enfoque holístico puede conducir a un entorno de trabajo más positivo y de apoyo, donde la prevención y rehabilitación de los TME puede tener lugar de manera más efectiva, así como la prevención de problemas de salud psicológica.

Más información sobre los trastornos musculoesqueléticos y su relación con los factores de riesgo psicosocial en el trabajo en este informe resumido.

 Fuente: EU-OSHA #EUhealthyworkplaces: FacebookTwitter y LinkedIn.

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