La técnica del Jobcrafting es una importante herramienta para conseguir generar bienestar en las organizaciones. Es el antiguo arte de desarrollar artesanos del propio trabajo, y se realiza cuando se capturan las acciones de los empleados para dar forma, moldear y redefinir su ocupación.

Escuchando a Belén Varela hablar de este método, recordé cómo mi abuelo se hizo a sí mismo guarnicionero, habiendo aprendido las técnicas básicas al principio y luego visitando pueblos para trabajar, manteniendo esa “mente de aprendiz” constantemente y seguir moldeando sus servicios en función de sus talentos y de las demandas que hubiera. De hecho, probablemente es por eso por lo que tanto él como mi padre, que siguió su legado y lo amplió, encontraron su crafted job porque escucharon en su interior qué era lo que aportaban ellos de valor en la creación de su negocio tal como fue unos años después.

Curiosamente, puedo decir que tanto mi abuelo como mi padre han sido los trabajadores más felices y satisfechos que he conocido en toda mi vida (y ya tengo media vida de carrera profesional en varias empresas). Su conexión con la vida profesional era casi completa, y su manera de ver el negocio estaba completamente alineada con sus valores personales: cuando estaban trabajando estaban siendo ellos mismos.

Es por eso por lo que pienso en el Jobcrafting como un recurso fundamental para la recuperación de un empleado en vías de sentir un burnout o Síndrome del Desgaste Ocupacional.

Este síndrome fue reconocido oficialmente en 2019 por la Organización Mundial de la Salud como enfermedad laboral en actualización de la Clasificación Internacional de Enfermedades, y el próximo 1 de Enero de 2022 se va a transponer esta nueva clasificación en España. Dado que estamos sufriendo uno de los eventos más estresantes de nuestra generación con la pandemia del Covid-19, que ha hecho que nuestros entornos laborales sufrieran cambios importantes y nuestros niveles de estrés aumentaran de forma exponencial, vamos a sufrir un incremento sustancial de diagnósticos de este síndrome de burnout en los próximos meses.

Uno de los factores determinantes que generan este síndrome es la desalineación de nuestros valores personales respecto a nuestra organización. Durante estos meses de confinamiento y teletrabajo, en los que el “ruido” de la vida estresante se paró, se han activado muchas consciencias personales que nos han llevado a “desapegarnos” de nuestra identidad laboral: ya no nos arreglábamos igual para ir a la oficina, ya no invertíamos tanto tiempo en el commuting para ir a trabajar, ya no estábamos “de cara a la galería” de una forma tan expuesta,…y cuando esta imagen de nosotros mismos ha disminuido, ha aparecido lo que llevamos en nuestro interior: nuestro propósito y nuestros valores.

Siguiendo esa llamada de nuestro propio bienestar, ha habido profesionales que han cambiado de empresa sin tan siquiera haber pisado la oficina de su nuevo puesto de trabajo ni conocer a su nuevo responsable o a su equipo personalmente, dando crédito a la fuerza de lo que sentían que les hacía cambiarse de organización por no querer seguir desalineados.

Pero hay muchos profesionales a quienes les ha vencido el miedo a la incertidumbre y se han quedado en sus empresas, sintiéndose ya desalineados de forma consciente. Esto es un paso previo al síndrome de burnout.

Es importante entender cuáles son las motivaciones principales que llevan a utilizar este método en las empresas, que son: la necesidad de control sobre el significado del trabajo y los esfuerzos y actividades que implica, la necesidad de tener una autoimagen positiva y la necesidad de tener conexión humana con otros.

Estas mismas necesidades se alinean completamente con actividades que repercuten en la gestión del estrés personal en el entorno profesional. Cuando sentimos que nuestro trabajo tiene significado y nos vemos controlando el esfuerzo que hacemos para nuestro desempeño, nuestros niveles de estrés tienden a ser bajos, puesto que las demandas laborales no sobrepasan los recursos personales disponibles y, además, nos percibimos positivamente.

Es fundamental empezar a poner foco en esta técnica para recuperar talentos en las organizaciones, y cuanto antes se empiece, mayor será el beneficio para todos.