Aromaterapia, una cura para nuestras emociones

Yolanda Del Moral
marzo 31, 2022

Animo a mis compañeros a conectar “cosas”. Porque todos tenemos una mirada especial en el lugar en el que estamos. Todos podemos conectar lo que ocurre a nuestro alrededor para poder crear conceptos que aporten valor a los demás. Es lo que yo hice en 2017. Uní dos mundos desconectados:

  • La empresa
  • La aromaterapia

Una acción que puedes hacer tú mismo, en el lugar donde estés. Porque allí donde hay inquietud, incomodidad, sin duda, hay algo que puedes crear. Para ello no es necesario emprender. Puedes hacerlo como intraemprendedor dentro de tu propia empresa, si te pueden facilitar ese camino. Y si no lo hacen, también es motivo de reflexión.

La aromaterapia tiene un bonito y necesario lugar en el mundo de las organizaciones por lo que te puede aportar:

  • Aprender a cuidar de nuestra salud física y emocional.
  • Reforzar la responsabilidad con nuestro autocuidado.
  • Desconectar para conectar a través de los aromas.
  • Redescubrir el sentido del olfato y sus beneficios gracias a los estudios en neurociencia del bienestar.

Y entonces os contaré lo que lo que me sucedió al inicio de una sesión del Máster DEBO, en el marco de la cuarta edición. Este postgrado, que empezó su andadura en marzo de 2020, fecha histórica que aparecerá en los libros de historia de las generaciones futuras, que es especial para mí, en particular, ya que fue cuando me embarqué en esta formación, y porque fueron unos meses que recordaré profundamente por lo que ocurría tanto dentro como fuera de él. Relataré por tanto agradeciendo a Carmen la invitación a esta clase del Máster Debo el poder relatar esta historia, mi visión y mirada acerca del denominado bienestar organizacional.

En ese momento, en la cuarta edición del postgrado, no resultó posible contar con un “kit aromático”, que es lo que suelo utilizar en las experiencias que hago habitualmente, pero esto no resultó ser un problema. Les pedimos a los alumnos que tuvieran preparado un cítrico como una naranja, una mandarina o un limón. Y realizamos un “viaje olfativo”, recorriendo las partes que transita un aroma cuando entra por nuestras fosas nasales.

El viaje representa un doble sentido, porque el aroma viaja hasta nuestros pulmones, pero también a nuestro sistema límbico cerebral, que es el lugar en el que se procesan nuestras emociones. Y dejamos un fascinante recuerdo olfativo entre los asistentes.

Porque en este punto quisiera recordar que somos:

1% de lo que tocamos

2% de lo que escuchamos

5% de lo que vemos

15% de lo que degustamos

35% de lo que olemos

¿Es esto una casualidad?

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