Investigadores de Harvard ayudan a explicar el vĂ­nculo entre las emociones y el uso de sustancias adictivas.

RHSaludable
enero 14, 2020

En un conjunto de cuatro estudios integrados, los investigadores de Harvard encuentran que la tristeza, pero no todas las emociones negativas, aumenta el deseo de fumar y la probabilidad de recaĂ­da.

¿QuĂ© impulsa a una persona a fumar cigarrillos y mantiene a uno de cada seis adultos estadounidenses adictos al consumo de tabaco, con un coste de 480,000 muertes prematuras cada año a pesar de dĂ©cadas de campañas contra el tabaquismo? ¿QuĂ© papel juegan las emociones en este comportamiento adictivo? ¿Por quĂ© algunos fumadores inhalan con mayor frecuencia y profundidad o incluso recaen muchos años despuĂ©s de haber dejado de fumar? Si los responsables polĂ­ticos tuvieran esas respuestas, ¿cĂ³mo podrĂ­an fortalecer la lucha contra la epidemia mundial de tabaquismo?

Un equipo de investigadores con sede en la Universidad de Harvard ahora tiene nuevas ideas sobre estas preguntas, gracias a un conjunto de cuatro estudios interrelacionados contenidos en un nuevo informe publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias : los estudios muestran que la tristeza juega un papel especialmente importante al desencadenar un comportamiento adictivo en relaciĂ³n con otras emociones negativas como por ejemplo el asco.

Los estudios abarcan el anĂ¡lisis de datos de una encuesta nacional a mĂ¡s de 10,000 personas durante 20 años y de pruebas de laboratorio que examinan las respuestas de los fumadores actuales a las emociones negativas. Un estudio probĂ³ el volumen y la frecuencia de inhalaciones reales en cigarrillos por parte de fumadores que se ofrecieron para ser monitoreados mientras fumaban. Si bien se basan en metodologĂ­as de diferentes campos, los cuatro estudios refuerzan el hallazgo central de que la tristeza, mĂ¡s que otras emociones negativas, aumenta el deseo de fumar a las personas.

"El conocimiento en el campo era que cualquier tipo de sentimiento negativo, ya sea ira, asco, estrĂ©s, tristeza, miedo o vergĂ¼enza, provocarĂ­a que las personas fueran mĂ¡s propensas a usar una droga adictiva", dijo el investigador principal Charles A. Dorison . candidato a doctorado de la Harvard Kennedy School. "Nuestro trabajo sugiere que la realidad es mucho mĂ¡s matizada que la idea de sentirse mal es sinĂ³nimo de fumar mĂ¡s. EspecĂ­ficamente, encontramos que la tristeza parece ser un desencadenante especialmente potente  en el uso de sustancias adictivas ".

La coautora principal, la Dra. Jennifer Lerner , cofundadora del Harvard Decision Science Laboratory y Thornton F. Bradshaw, Profesor de PolĂ­ticas PĂºblicas, Decision Science y Management en la Harvard Kennedy School, dijo que la investigaciĂ³n podrĂ­a tener implicaciones Ăºtiles para las polĂ­ticas pĂºblicas. Por ejemplo, las campañas publicitarias actuales contra el tabaquismo podrĂ­an rediseñarse para evitar imĂ¡genes que provoquen tristeza y, por lo tanto, aumenten sin querer los antojos de cigarrillos entre los fumadores.

Lerner es el primer psicĂ³logo titular en la facultad de la Escuela Kennedy. Fue la principal cientĂ­fica de decisiones de la Marina de los EE. UU. En 2018-19. Lerner ha estudiado el impacto de las emociones en la toma de decisiones desde la dĂ©cada de 1990, examinando cuestiones que incluyen si las emociones negativas generalizadas desencadenan el abuso de sustancias o si un subconjunto de emociones especĂ­ficas como la tristeza son factores mĂ¡s importantes en la adicciĂ³n.

Los otros coautores incluyen a Ke Wang, un estudiante de doctorado en la Escuela Kennedy; Vaughan W. Rees, director del Centro para el Control Global del Tabaco en la Escuela de Salud PĂºblica de Harvard TH Chan; Ichiro Kawachi, John L. Loeb y Frances Lehman Loeb Profesor de EpidemiologĂ­a Social en la Escuela Chan; y el profesor asociado Keith MM Ericson en la Questrom School of Business de la Universidad de Boston. El trabajo fue financiado por subvenciones de la National Science Foundation y los Institutos Nacionales de Salud.

AquĂ­ hay mĂ¡s detalles sobre las tĂ©cnicas y los hallazgos clave de los cuatro estudios:

  1. Al examinar los datos de una encuesta nacional que rastreĂ³ a 10,685 personas durante 20 años, los investigadores encontraron que la tristeza autoinformada entre los participantes se asociaba con ser fumador y con la recaĂ­da en fumar una y dos dĂ©cadas despuĂ©s. Cuanto mĂ¡s tristes eran los individuos, mĂ¡s probabilidades tenĂ­an de ser fumadores. Notablemente, otras emociones negativas no mostraron la misma relaciĂ³n con fumar.
  2. Luego, el equipo diseĂ±Ă³ un experimento para probar la causalidad: ¿la tristeza hizo que las personas fumen o que actos negativos de la vida causaron tristeza y fumar? Para probar esto, se reclutaron 425 fumadores para un estudio en lĂ­nea: a un tercio se le mostrĂ³ un triste vĂ­deo clip sobre la pĂ©rdida de un compañero. A otro tercio de los fumadores se les mostrĂ³ un vĂ­deo clip neutral, sobre carpinterĂ­a; En el Ăºltimo tercio se mostrĂ³ un vĂ­deo repugnante que involucraba un inodoro antihigiĂ©nico. Se pidiĂ³ a todos los participantes que escribieran sobre una experiencia personal relacionada. El estudio encontrĂ³ que las personas en condiciĂ³n de tristeza, que vieron el triste vĂ­deo y escribieron sobre una pĂ©rdida personal, tenĂ­an mayores deseos de fumar que el grupo neutral y el grupo que visionĂ³ las imĂ¡genes repugnantes.
  3. Un enfoque similar en el tercer estudio midiĂ³ la impaciencia real por la inhalaciĂ³n de cigarrillos en lugar del mero antojo autoinformado. Al igual que en el segundo estudio, casi 700 participantes vieron vĂ­deos y escribieron sobre experiencias de la vida que fueron tristes o neutrales. Aquellos en el grupo de tristeza demostraron ser mĂ¡s impacientes para fumar antes que aquellos en el grupo neutral. 
  4. El cuarto estudio reclutĂ³ a 158 fumadores del Ă¡rea de Boston para evaluar cĂ³mo la tristeza influĂ­a en el comportamiento real de fumar. Los participantes tuvieron que abstenerse de fumar durante al menos ocho horas (verificado por prueba de aliento con monĂ³xido de carbono). Fueron asignados aleatoriamente a la tristeza o grupos de control neutral; Los fumadores se sentaron en una habitaciĂ³n privada en el Laboratorio de InvestigaciĂ³n del Tabaco de Harvard, vieron el triste video y escribieron sobre la gran pĂ©rdida, o vieron un vĂ­deo neutral y escribieron sobre su entorno de trabajo. Luego fumaron su propia marca a travĂ©s de un dispositivo que probĂ³ el volumen total de bocanadas y su velocidad y duraciĂ³n. Los resultados: los fumadores en la condiciĂ³n de tristeza tomaron decisiones mĂ¡s impulsivas y fumaron mayores volĂºmenes por inhalaciĂ³n.

Lerner dijo que el equipo de investigaciĂ³n fue motivado en parte por las realidades mortales del tabaquismo: el consumo de tabaco sigue siendo la principal causa de muerte evitable en los Estados Unidos a pesar de cinco dĂ©cadas de campañas contra el tabaquismo. Las consecuencias globales tambiĂ©n son terribles, con mil millones de muertes prematuras predichas en todo el mundo para fines de este siglo.

"Creemos que la investigaciĂ³n basada en la teorĂ­a podrĂ­a ayudar a arrojar luz sobre cĂ³mo abordar esta epidemia", dijo Dorison. "Necesitamos informaciĂ³n sobre todas las disciplinas, incluida la psicologĂ­a, la economĂ­a del comportamiento y la salud pĂºblica, para enfrentar esta amenaza de manera efectiva".

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