Si algo nos ha demostrado la pandemia es la capacidad humana de salir del abismo. Y solo con un liderazgo colaborativo, con un liderazgo “redárquico”,  término acuñado por Ignacio Fernández Reyes, somos capaces de conseguir grandes resultados, tal y como se desprenden de numerosos estudios. Porque si algo nos ha demostrado la Covid es que equipos ágiles y pequeños fueron capaces de tomar decisiones más rápidamente que equipos jerárquicos.

Porque lo importante hoy en día, tal y como señala este experto es que el líder sea un “facilitador de condiciones”, el pasar de un egocentrismo, propio de un liderazgo jerárquico, a un liderazgo compartido o conceptual.

Fernández señala que el liderazgo ha tenido desde siempre un enorme “sesgo”, al estar dirigido al individuo, siendo agotador esta filosofía y poco apropiada, ya que con ello únicamente se favorece la concentración de poder. Este prestigioso investigador manifiesta que, tal y como funciona Internet es como debería de actuar un equipo, poniendo el foco en la colaboración mutua, teniendo así una perspectiva real, generando horizontalidad, fomentando sinergias, favoreciendo el conocimiento compartido, incentivando la creatividad.

Para este profesor, miembro del equipo docente del Máster de Dirección Estratégica en Bienestar Organizacional (DEBO) el  líder es aquella persona que “crea las condiciones para que las cosas sucedan”, aquel que se encuentra en el centro de todo (el que ofrece su ayuda, el que más colabora, el que mejor relación tiene con los demás). Y desde este punto de vista “todos somos líderes, independientemente del cargo que se nos asigne”.

Las teorías iniciales sobre liderazgo especificaban las características propias del que era considerado un líder, como si fuera una dotación innata, cuando realmente estamos ante un comportamiento que se aprende. La jerarquía es sinónimo de autoridad, mientras que la redarquía se asocia a reconocimiento. La jerarquía resta creatividad, cuando la redarquía facilita las condiciones para ello. El líder redárquico es un jardinero, un arquitecto social, es aquella persona que se compromete a generar un clima favorable, a que fluyan y se fomenten las ideas.

El liderazgo es un tema de relación, más que de posición. La calidad del liderazgo depende de la calidad del ser, de que seamos seres creadores y todos lo somos”, asevera Fernández.

Y es que el liderazgo, tal y como subraya este experto debe tener en cuenta estos ejes, que son fundamentales para su desarrollo: conectividad, seguridad psicológica o querencia compartida (sin seguridad psicológica no hay despliegue profesional de los equipos), capacidad de diálogo, positividad (hacer florecer a las personas), confianza (el combustible de los equipos), orientación a resultados, propósito personal (saber que lo que haces es importante para ti mismo) y propósito colectivo.

Ignacio Fernández afirma que “la pandemia ha hecho que a muchos se les caiga la venda de los ojos”, dado que la gracia de la redarquía ha favorecido la autogestión, la autorregulación de los profesionales, la interacción que emerge de la inteligencia colectiva, algo crucial para que las organizaciones hayan podido sacar adelante sus proyectos durante esta crisis sanitaria.

Fernández subraya que hoy en día la colaboración radical debe ser un principio estratégico de las organizaciones. En este sentido, aboga por la seguridad psicológica que produce la redarquía, que a su vez genera inquietudes y que eso produce inteligencia colectiva, lo que provoca innovación, que constituye un pilar básico y una ventaja competitiva para las organizaciones. El experto destaca que “el liderazgo jerárquico” está herido de muerte, y apunta que “quienes somos nativos jerárquicos debemos avanzar hacia la redarquía, ya que hasta la naturaleza es colaborativa, no competitiva”. Para este experto, en la actualidad hay un retorno a lo tribal, a lo comunitario, a favorecer en definitiva el bien común. “Apreciamos un despertar por transformar el mundo, y eso se hace desde la conciencia, desde el autoconocimiento”.

Este profesor, que este año se integra en el equipo multidisciplinar de docentes del postgrado de Dirección Estratégica en Bienestar Organizacional (DEBO) señala que la transformación personal y de los equipos se basa en pocas prácticas sostenidas en el tiempo. Los programas de liderazgo deben estar en línea con las exigencias del mercado, por lo que las organizaciones tienen que revisar sus programas para que los equipos sirvan a los clientes (redarquías) no a los jefes, para conseguir que los resultados satisfagan las necesidades reales de las personas.

Fernández señala que el líder es como un agricultor, cuya calidad de los resultados depende del campo social, y ello requiere de una metodología, de unas habilidades que se adquieren mediante el aprendizaje. Y es que ya no valen los sistemas ágiles con métodos jerárquicos, dado que eso es sinónimo de fracaso. Este experto señala que actualmente el juego ha cambiado, y que por tanto hay que redefinir las reglas, hay que empoderar a los equipos, y eso requiere de la implantación de metodologías eficaces que permitan el desarrollo de entornos saludables y efectivos.

Más información: Info@rhsaludable.com

Máster de Dirección Estratégica en Bienestar Organizacional (DEBO)