El fenómeno denominado la “gran dimisión” ha surgido en EEUU, pero ya es una realidad en nuestro país. En la primera mitad del año 2022 han dejado su trabajo voluntariamente 30.000 personas. Uno de los principales factores determinantes para muchos empleados es el ambiente “tóxico”, junto a la presión psicológica que representa para un trabajador permanecer en entornos poco saludables, y también la mella que ha provocado los cambios laborales por la pandemia.
Pero la gran evasión laboral es un privilegio en España. Solo unos pocos se lo pueden permitir, por lo que estamos ante un alto porcentaje de población laboral, que pese a sufrir el impacto de un espacio “nocivo” para su salud, no le queda más remedio que mantenerse en el puesto por razones económicas.
Tras la pandemia, cada vez son más las empresas que contemplan como eje de su estrategia contar con un plan de acción, encaminado a lograr un ambiente de bienestar, tanto físico como emocional para sus trabajadores. Porque está comprobado científicamente que la apuesta por la salud de los empleados y por su felicidad no sólo favorece que haya un ambiente de mayor interrelación, de mayor conexión entre las personas, de más creatividad, sino que también repercute en una mayor productividad y en la mejora de resultados para las empresas.
Carmen Soler, consultora estratégica de bienestar laboral, docente e investigadora apunta a que “estamos ante una tendencia incrementada a raíz de la crisis sanitaria, por lo que se aprecia un creciente aumento de las empresas que buscan ayuda profesional y especializada para el desarrollo de un programa que favorezca la comunicación, el bienestar, la alimentación, la salud física y psicológica de sus trabajadores.
“Se constata un cambio de paradigma en las empresas de un modelo reactivo a uno proactivo, con unos cambios ontológicos de la prevención estética a la ética. Para los profesionales de la salud el primer paso siempre es el diagnóstico, medir para transformar y el siguiente la intervención. La investigación demuestra que las iniciativas para fomentar la salud en el lugar de trabajo pueden ayudar a reducir las bajas por enfermedad, el absentismo en un 27%, y los costes sanitarios de las empresas en un 26%”.







Creo que las nuevas generaciones se mueven más por una Calidad en el Trabajo que por un salario, muchos prefieren trabajar en un entorno saludable, son menos materialistas.
De todas formas la situación en España actualmente no es fácil, los jóvenes no se pueden independizar hasta tener un trabajo seguro ( cosa muy difícil) los alquileres son altos y comprar un piso ni se lo plantean, casi todos los que viven fuera del entorno familiar es en una habitación alquilada, y con ayuda de sus padres.
Imagina un trabajo donde el salario no sea muy alto y encima te cree un stress grande por el trato de tu entorno, debemos cambiar el trato, las formas, velar por el bienestar en las organizaciones, es la única forma de retener el talento, cuidándolo.