¡WARNING! Organizaciones que “sabotean” su propio talento


juan pedro sanchezA mi paso por diversas organizaciones del mundo de la consultoría tecnológica, siempre he encontrado que el objetivo global era el mismo: “rentabilidad económica”.

No es difícil suponer que cualquier organización, de cualquier ámbito o sector, tiene el mismo objetivo o fin.

Es decir, el objetivo siempre es ganar dinero de forma rentable. Nunca, salvo casos enfermos, el objetivo es “hacer infeliz a las personas que trabajan en ella”, “generar ansiedad, tristeza y rabia entre los equipos”, o “explotar al personal hasta que enferme”.

Entonces, ¿por qué se producen estas situaciones en muchas empresas? ¿Por qué algunas empresas, en su afán de ganar dinero y tener buenos resultados, “sabotean” su propio talento, auto-perjudicándose?

Supongo que el origen es multidimensional, pero creo que una de las causas está en que todavía arrastramos esa visión taylorista y mecanicista de la “organización científica del trabajo” del pasado siglo, en la que el ser humano es considerado un recurso más.

No me extrañaría que, en esta línea, alguna empresa le diese el mismo tratamiento contable a sus trabajadores que a cualquier otro activo inmovilizado (coste adquisición, producción, amortización y desmantelamiento).

Si además añadimos la teoría que dice que el ser humano es vago por naturaleza, que evita la responsabilidad, que es pasivo, que prefiere que le manden, y que haría muy poco por la empresa si no fuera por la presión y el empuje de la dirección (teoría X de McGregor), ya tenemos el coctel perfecto para que una organización “sabotee” su propio talento sin ser quizás autoconsciente de ello.

Es posible que haya, y de hecho las hay, personas en las organizaciones que cumplan este perfil. Lo que hay que hacer en este caso, es detectarlas, darles una oportunidad y si no hay resultados, despedirlas, pero no tratar a todo el mundo como si fuera igual.

Es más, si generamos climas de desconfianza donde se buscan culpables continuamente y se castiga el error, estamos propiciando un caldo de cultivo excelente para que se desarrollen los comportamientos que encajan con este perfil de la teoría X de McGregor, corroborándola entonces (profecía autocumplida).

Es posible que aun así, la organización sea rentable en su conjunto (aunque sea mediocre), pero en la era actual, donde la incertidumbre, los cambios, y la inestabilidad son “el pan nuestro de cada día”, es insostenible a largo plazo este tipo de cultura y liderazgo.

¿Por qué? Pues porque en estos momentos lo que necesitamos es que el talento de nuestros colaboradores (y cuando digo talento no me refiero a que contratemos genios, sino gente normal con competencias técnicas y pasión por lo que hacen) se despliegue sin cortapisas ni miedos al error o la iniciativa.

Este es el reto de los directivos de las organizaciones en el siglo XXI.

Ser capaces de romper esquemas mentales obsoletos respecto al rendimiento de las personas en el trabajo, generando climas de confianza y apoyo, donde se premie la iniciativa y se considere el error una importante fuente de aprendizaje positivo (teoría Y de McGregor).

Si adicionalmente, desplegamos una serie de prácticas saludables adecuadas para nuestra organización junto a un liderazgo emocional estratégico, conseguiremos empleados con recursos personales saludables para afrontar las demandas naturales de nuestra organización.

Estaremos así trazando el camino al éxito organizacional de forma sostenida, más saludable y extraordinariamente rentable.

¿Te atreves a innovar en gestión de personas y comprobar los resultados?

Juan Pedro Sánchez

Psicólogo del Trabajo y las Organizaciones

www.lapalancadelexito.com

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