Rafael Bisquerra: “Todavía no está bien visto hablar de emociones en política”


Rafael Bisquerra es director del Postgrado en Educación Emocional y Bienestar y del Postgrado en Inteligencia Emocional en las Organizaciones de la Universidad de Barcelona. Su línea de investigación desde los años 90 ha estado centrada en la educación emocional. Es autor de varias publicaciones como Psicopedagogía de las emociones, Universo de emociones, La fuerza de la gravitación emocional, etc. Desde rhsaludable nos interesamos por su libro “Política y emoción. Aplicaciones de las emociones a la política”.

¿Cómo surge la idea de escribir este libro y por qué?

Se podría decir que todavía no es bien visto hablar de emociones en contextos políticos. Se considera que la política es estrictamente racional. Pero hay evidencias de que no es así. La idea del libro es llamar la atención sobre la importancia de las emociones en la política y suscitar interés para introducir la dimensión emocional en el análisis político.

¿Qué vinculación hay entre emoción y política? ¿las emociones pueden influir en los demás a la hora de decantarse por un líder u otro?

La política rezuma emociones por todos lados. Sin embargo esto no se refleja ni en los comentarios ni en los análisis políticos, en general. En el libro se aportan abundantes ejemplos y análisis desde la perspectiva emocional. Sin ir más lejos, ¿cuántos electores eligen a un candidato después de hacer un análisis comparativo riguroso de los programas de los respectivos partidos políticos? ¿Y cuantos eligen simplemente por predisposición emocional, aunque no sean plenamente conscientes de ello o no lo quieran reconocer. El político, o partido político, que me cae más simpático y que por alguna razón conecta con mis emociones es el que tiene más probabilidades de que le vote. Lo que ha pasado con la elección de Trump, el Brexit, el no en Colombia y otros ejemplo son claros exponentes de la influencia de las emociones en la política.

¿Considera que nuestros políticos actuales emocionan a los electores?

Los discursos políticos van mucho más a activar emociones, aunque no se diga, ni se quiera reconocer, que no a hacer un análisis riguroso de la realidad, aceptando que en política estamos en un contexto de realidades múltiples donde normalmente no se suele dar el caso de que uno tiene siempre toda la razón y los demás están siempre equivocados, la cual cosa parece que a veces se nos quiere hacer creer desde el discurso de ciertos partidos políticos.

¿Cómo describiría el proceso electoral vivido en Estados Unidos? ¿qué emociones transmite Donald Trump?

Lo que ha pasado con Trump es muy complejo. Ha sido un resultado contra pronóstico que refleja la diversidad de opiniones. Un aspecto a considerar es el descontento con lo establecido. Estamos en un momento de desencanto político. La gente no vota a un partido que le entusiasma. Sino que vota contra algún partido. Cada vez hay más personas que no saben a qué partido votar en las próximas elecciones. Lo cual es un reflejo de la desconexión entre los políticos y la ciudadanía.

¿Cree que los analistas y expertos en política dan importancia a las emociones en  discursos, debates, tertulias, etc.?

La dimensión emocional suele estar ausente de los debates, análisis y comentarios políticos. Hay que decir que la mayoría de los periodistas y analistas probablemente no han recibido una formación sobre emociones, como ha pasado con la mayoría de las personas. Se nos ha educado como si las emociones no existieran.

¿Cree que las emociones pueden ser motivo para impulsar movimientos y procesos de cambio sociales?

Sin lugar a dudas. Una parte del libro está dedicada a exponer como las emociones han jugado un papel importante en las transiciones políticas, hasta tal punto que se puede afirmar que las emociones han estado en el origen de muchos movimientos políticos y cambios sociales. Esta es una de las tesis del libro y para ponerlo en evidencia se analizan diversos procesos de trascendencia política e histórica como la primavera árabe, la caída del muro de Berlín, las dos guerras mundiales, etc.

Para finalizar, dígame de los políticos españoles actuales, ¿quién o quiénes trasladan mejor su mensaje a través de la emoción?

Siento tener que decir que creo que estamos en un momento caracterizado por la ausencia de auténticos líderes carismáticos que sean capaces de movilizar a la ciudadanía con entusiasmo con un proyecto de país al cual nos sintamos orgullosos de pertenecer. Considero que este es uno de los grandes retos del momento político en España. La solución creo que debería ir en la dirección de un liderazgo emocional que transmita energías para que la ciudadanía se quiera implicar en un proyecto social de compromiso en la construcción de bien común. Gracias por contribuir a sensibilizar sobre estos temas.

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