Manuela Brinques: “Hay estudios que evidencian que la diversidad de edades mejora la productividad”


Manuela Brinques, licenciada en Ciencias Químicas está especializada en prevención seguridad laboral, higiene industrial, ergonomía y psicosociología aplicada. Con una experiencia de quince años, actualmente ostenta la dirección técnica de Full Audit, donde dirige numerosos proyectos. Hablamos con ella de edad y salud, y de cómo será el futuro de las organizaciones dado el auge del envejecimiento de la población activa.

-¿Cómo ve el modelo de organización dentro de 30 años?

En un entorno económico tan dinámico resulta difícil hacer predicciones a tan largo plazo. La tendencia es que las organizaciones tengan estructuras más flexibles que les permitan adaptarse más rápidamente a los cambios del mercado. Eso exigirá un cambio cultural tanto de empleadores como de trabajadores. Deberemos acostumbrarnos a que nada es para siempre y conceptos como el puesto de trabajo “fijo” desaparecerán. Habrá más movilidad entre empresas, más movilidad geográfica, más autoempleo y más teletrabajo.

-Los cambios demográficos que se avecinan, ¿variarán nuestra forma de trabajar y nuestros comportamientos en el ámbito laboral?

Sin duda. Sobre todo en Europa. La edad media del trabajador aumentará por lo que los puestos de trabajo deberán contemplar las necesidades específicas de  los colectivos de mayor edad. Estos cambios no son sólo físicos, también son intelectuales.

También cambiarán las relaciones personales dentro de las empresas. Se dará mayor importancia a las herramientas de comunicación interna y a las que promuevan  la puesta en común del conocimiento. Los trabajadores más veteranos serán los que transmitan la cultura y valores empresariales.

-Como consecuencia de estos cambios, ¿se pondrá más de relieve la necesidad de fomentar la prevención, salud y seguridad laboral?

La seguridad y salud laboral ha de garantizar puestos de trabajo seguros y saludables para todos los trabajadores. Desde esa concepción de derecho universal, se pondrá en valor una política de prevención inclusiva que garantice ese derecho a cualquier trabajador con independencia de su edad.

Los beneficios de dicha política se verán traducidos en mejores condiciones de trabajo para todos los colectivos.

-¿Cree que la prolongación de la edad laboral afectará a la productividad?

No lo creo. La hipótesis de que la productividad disminuye con la edad no está demostrada. Es más, según algunos estudios, la diversidad de edad eleva la productividad, por lo que dependerá de la habilidad de las organizaciones en conseguir equipos equilibrados el que optimicen su productividad. Históricamente, las organizaciones que han sabido adaptarse a los cambios han sobrevivido y han mejorado su productividad. La prolongación de la vida laboral es un reto más.

-¿Qué acciones, iniciativas o propuestas considera prioritarias para asegurar un envejecimiento saludable en el trabajo?

En primer lugar hay que incluir la variable edad en las evaluaciones de riesgos para que las medidas identificadas como necesarias para minimizar el riesgo contemplen también las características individuales.

Es también muy importante elaborar programas de formación continuada que permitan el reciclaje de los colectivos veteranos pero que también favorezcan  el intercambio de know-how intergeneracional.

No hay que olvidar tampoco la importancia de la medicina del trabajo, no sólo para detectar posibles necesidades en la adaptación de los puestos de trabajo, sino también en las acciones de promoción de la salud cardiovascular, musculo-esquelética y mental.

-¿Cuáles cree que serán los principales riesgos laborales dentro de un futuro próximo?

Se ha desarrollado mucha normativa para controlar los riesgos laborales. Los avances tecnológicos y una mayor conciencia del riesgo laboral están permitiendo minimizar muchos de estos riesgos, tanto los de seguridad como los ergonómicos y los higiénicos.

 Sin embargo, queda todavía mucho por hacer en el abordaje de los riesgos psicosociales. Todavía estamos en un estado muy incipiente en el que se evalúa el riesgo  pero no se implantan medidas efectivas de prevención y corrección.

Por otra parte, continuamente surgen nuevas tecnologías, como la nanotecnología, que hacer emerger nuevos riesgos. En un futuro próximo el mayor reto será adaptar de manera ágil la gestión preventiva a esos nuevos riesgos y ser capaces de gestionar el riesgo psicosocial de forma eficiente.

-Las limitaciones físicas de las personas en edad avanzada, ¿se verán compensadas por otras facetas como la experiencia y el bagaje adquirido?

Dependerá mucho de los requisitos físicos de la actividad laboral. En algunos casos se podrá compensar y en otros casos se necesitará algún tipo de adaptación. No puede generalizarse.

-¿Cree que el equilibrio entre juniors y seniors puede ser la clave estratégica para las empresas?

La gestión del talento en las organizaciones es uno de los factores clave de su éxito. Es algo de lo que se habla mucho y de lo que no se hace lo suficiente. Las empresas que sepan gestionar el talento serán las que triunfen. Saber crear equipos que potencien las habilidades de sus miembros es la clave. Como hemos comentado antes, la diversidad de edades mejora la productividad.

Las empresas que no sepan crear el caldo de cultivo necesario para fortalecer esa simbiosis entre juniors y seniors no serán competitivas.

-¿Considera que se fomentará la flexibilidad de las condiciones de trabajo para adaptar horarios a colectivos laborales de edades avanzadas?

Ya se está haciendo. Sobre todo en países del norte de Europa. La flexibilidad horaria es ya una realidad para favorecer la conciliación entre vida personal y vida profesional.

Pero además es la solución para aumentar la empleabilidad de los colectivos de mayor edad. No sólo la adaptación de horarios, también la jubilación progresiva está ayudando a que el abandono de la vida laboral sea menos traumático y a mejorar el relevo generacional.

-¿Cómo será la ergonomía del futuro?

Será una ergonomía personalizada, adaptada al individuo. Seremos capaces de diseñar herramientas, equipos y procesos ajustados a las características de cada persona.

Además, las nuevas tecnologías, como las impresoras en 3D, permitirán producir elementos “ad hoc” a precios razonables y eliminar muchos de los inconvenientes actuales de la estandarización.

 

 

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