Manual práctico de liderazgo: creación de clima positivo


pelacho lider positivoKim Cameron, investigador de la Universidad de Michigan, ha estudiado a fondo las estrategias que siguen los líderes positivos en el SXXI. Jorge, Gerente de un Colegio profesional, observa con atención la relación entre los colegiados y los profesionales del Colegio en esta época de tensión e incertidumbre para tantas personas. Jorge sabe que la atención al colegiado es, cómo no, la razón de ser de su entidad. Pero se da cuenta de que muchos de los usuarios de sus servicios se muestran a veces muy exigentes, irritables y de trato difícil. Razones legítimas no les faltan y no son todos ellos pero cree que esta relación desgasta a sus compañeros a la hora de dar servicio y les genera, pese a su experiencia, malestar. Malestar que afecta a su desempeño y a su vez, en ocasiones, a la calidad del servicio que prestan. Es una situación paradójica. Jorge no conoce a Cameron ni sus investigaciones sobre “Liderazgo positivo” pero sabe que, como líder, necesita tomar una buena decisión.

Porque podría, como otros supuestos líderes, aumentar las medidas de control en el puesto de trabajo, recurrir a la presión constante, recordar insistentemente que el cliente externo “manda”, reaccionar con dureza ante los fallos…, en definitiva, incrementar las demandas laborales que ya sufren, de por sí, sus compañeros. Y, después, como vemos hacer a otros supuestos líderes reprochar, encima, la falta de implicación y de esfuerzo. Supuestos líderes… Como diría Ortega y Gasset, “ni siquiera se sospechan a sí mismos”.

Pero no. Jorge confía en la capacidad de sus colaboradores. No la han perdido, evidentemente, estos últimos años. Todo lo contrario. Sabe que no todas las personas, como en cualquier Organización, ofrecen el mismo nivel de implicación. Y esto le preocupa, por supuesto. Pero sabe que puede, desde su posición, promover un buen ambiente laboral que reduzca el impacto negativo de las demandas laborales. Sabe que puede crear las condiciones para que su equipo desarrolle sus fortalezas y eviten el “contagio” de emociones destructivas. Cree que mejorar el compromiso de su equipo sólo es posible si se le da una razón que merezca la pena.

Porque crear un clima de trabajo positivo merece la pena. Porque desarrollar nuestros recursos personales también merece la pena. Porque mejorar nuestra satisfacción y la de nuestros clientes es un objetivo por el que vale la pena comprometerse, libremente.

Y, así, tras el diagnóstico inicial de demandas y recursos laborales, entrenamos durante semanas a todo el equipo. Les facilitamos los recursos para desarrollen su autoconfianza, su optimismo, su resiliencia y su autoeficacia. Como siempre, creamos el escenario y guión del aprendizaje. Y dirigimos el proyecto hasta que, como suele ocurrir, los actores van cobrando protagonismo. Saborean sus logros, ponen nombre a sus emociones, se “regalan” cualidades positivas, lideran –por momentos- las sesiones…

Es en una de las actividades (“diario de gratitud”) donde la teoría de Kim Cameron cobra vida. Una de las cuatro estrategias que utilizan los líderes positivos es crear un clima constructivo. En la investigación de Cameron la identificación y desarrollo de fortalezas personales como el “perdón” o la “gratitud” es uno de los factores que el líder positivo utiliza para favorecer ambientes saludables y productivos. Y, nuevamente, la gratitud ofrece una perspectiva tan normal como extraordinaria a los participantes (es, sin duda, “mi fortaleza favorita”). Normal porque es de buenos compañeros “salir al quite” cuando la cosa se pone “fea” o explicar lo que otro colega no entiende, aunque no sea “mi trabajo”. Es normal venir a trabajar de buen humor y hacer más fructífero el día a día, interesarse realmente por los demás –incluidos sus familiares-, escucharles, darles las gracias por los pequeños detalles…

Es normal, hasta que dejamos de tener este tipo de apoyos. Entonces el ambiente se hace a veces irrespirable y muchas personas deben sufrir diariamente esta otra “normalidad”. Pero Jorge y su equipo han hecho de lo normal algo extraordinario. Porque han sabido apreciar a través del “diario de gratitud” todos esos momentos de agradecimiento que se brindan día a día en el Colegio. Y han caído en la cuenta de que no hay que dar por hechas estas acciones. Porque a veces cuestan pero, sobre todo, porque es lo que hace que el ambiente de solidaridad y de amabilidad entre ellos sea mucho mayor del que creían tener. Comprenden que este ambiente les ayuda a contrarrestar el estrés y a mejorar su bienestar y su desempeño. Ahora estos profesionales saben que su clima de trabajo es rico en apoyo social y que no pueden “dar por hecho” algo tan valioso.

Jorge tenía que tomar una buena decisión y, afortunadamente, sus pasos muestran el camino que están emprendiendo los líderes positivos. Ahora, como para cualquier líder, su reto es mantener este clima y lograr el impacto en los objetivos que se ha marcado su Organización. Apoyo no le faltará.

¡Seguimos!

Julián Pelacho

Director de Conmac Acción Positiva

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