Julián Pelacho: Wellness Empresarial


Hay otra forma de hacer empresa. Y ofrece resultados. Frente a estrategias de control mal entendido basado en el miedo y la desconfianza hoy se abren paso otras visiones más positivas y humanas. E igualmente productivas. O más. La fórmula “Bienestar + Desarrollo = Resultados” es producto de la investigación científica de más de veinte años orientada a potenciar Organizaciones y personas saludables y resilientes.

Las buenas ideas no se compran

Lo dice Porter. No estamos ante una crisis financiera. Ni tampoco se trata de una crisis de valores. En esencia, señala el grupo de trabajo que ha creado Porter en la Universidad de Harvard, ésta es una crisis de management. El tipo de liderazgo, aún predominante, basado en maximizar los beneficios económicos sin límites y que no tiene en cuenta otras consecuencias, está fuertemente cuestionado. Porque es un tipo de liderazgo irresponsable y potencialmente tóxico. Porque no tiene en cuenta las consecuencias medioambientales ni sociales. Porque es incoherente con los modelos educativos más innovadores. Porque no es saludable.

Líderes del siglo XXI

Frente a este liderazgo -propio de una sociedad industrial y de un determinado contexto histórico que nace hace ciento cincuenta años- hay otra visión. La de los líderes posmodernos. Líderes del siglo XXI que apuestan por el largo plazo, por eliminar las jerarquías y por crear un ambiente de trabajo saludable. Saludable para las personas y saludable, financieramente hablando, para las Organizaciones.

Csíkszentmihályi en su obra “Fluir en los negocios” ha entrevistado a cientos de líderes de “las empresas de los cien años”. Anita Roddick, fundadora de The Body Shop, es sólo un ejemplo de empresas saludables y rentables. Todos ellos coinciden en compartir una visión de hacer empresa alejada de la codicia. Una visión en la que la confianza y el establecimiento de relaciones de reciprocidad con el entorno son la base de su estrategia. Pero no es una estrategia academicista, es la consecuencia de un sistema de creencias coherente con el cambio de época en el que estamos inmersos.

Qué aporta el wellness empresarial

¿Cómo gestionar la empresa del siglo XXI desde esta perspectiva? La investigación científica emprendida por la psicología positiva apunta al bienestar -físico y psicológico -como el eje estratégico alrededor del cual han de girar las nuevas políticas de personas. Las prácticas asociadas al wellness empresarial no son nuevas pero ahora es cuando están dando la respuesta a las cuestiones que nos preocupan.

Porque, mientras, las preguntas se repiten. ¿Cómo hago más con menos recursos?, ¿cómo puedo conseguir que las personas inviertan psicológicamente en su trabajo?, ¿cómo podemos ser más productivos?, ¿cómo combatir la sensación de desánimo, el contagio de emociones negativas?…

Kim Cameron ha investigado cuáles son las estrategias de los líderes positivos: crean un clima positivo, entablan un tipo de comunicación positiva, establecen relaciones positivas y dan un sentido positivo al trabajo. Por supuesto, pero hay que decirlo, abordan los problemas y las acciones de mejora necesarias. Pero, primero, identifican las fortalezas de las personas, de los equipos y de la Organización. Y las potencian.

Este enfoque ofrece al líder una perspectiva más amplia al identificar y apreciar los recursos que permiten conseguir los resultados esperados. El liderazgo positivo promueve la autoeficacia, el optimismo, la resiliencia y la autoconfianza de las personas. Y es que el principal capital de la empresa, en estos momentos, no son las personas. Son, como diría Marisa Salanova, las personas positivas. Y para ello, es imprescindible potenciar el bienestar en la Organización.

Intervenciones positivas

Cualquier intervención positiva ha de centrarse, queda claro, en crear bienestar. La investigación científica y las diferentes acciones de consultoría empresarial lo avalan y así lo venimos constatando desde hace más de diez años. Porque el bienestar físico y psicológico favorece la satisfacción, el compromiso y el engagement. Incluso el poder disfrutar en el trabajo. De ahí la mejora del desempeño individual. Y, cuando mejora el desempeño, mejoran los indicadores de productividad, calidad de productos y servicios y absentismo (aunque este indicador no sea en este momento el principal “protagonista”).

Modelos como el de “Demandas y Recursos Laborales” de Bakker y Demereouti ofrecen un enfoque sencillo y poderoso: dotar a las personas de recursos personales. Y dotar a las Organizaciones de más recursos laborales: autonomía, feedback, variedad de tareas, coaching, espíritu de equipo, apoyo social… No parecen, desde luego, recursos ajenos a la empresa ni estamos hablando de inversiones millonarias. Todo lo contario. Estos recursos existen por lo general en el entorno laboral y de lo que se trata, desde nuestra experiencia, es de darles el sentido adecuado y gestionarlos.

Además, las empresas y los líderes del siglo XXI promueven estrategias para favorecer el engagement propio y el de sus equipos. Como señala Marisa Salanova, se trata, fundamentalmente, de cuidar el cuerpo y la mente, potenciar nuestras fortalezas, tomar decisiones adaptativas, disfrutar en el trabajo (flow), mejorar nuestras relaciones, entrenar el pensamiento positivo y desarrollar nuestra resiliencia.

Afortunadamente

Afortunadamente, si estamos ante una crisis de management estamos ante una gran oportunidad de regenerar el liderazgo. Un liderazgo positivo que implique coraje para fomentar las buenas relaciones y el desarrollo profesional y personal. Un liderazgo positivo que cree un entorno saludable en el que el compromiso sea una consecuencia y no una obligación. Un liderazgo que facilite la consecución de los objetivos porque las personas deseen dar lo mejor de sí mismas y quieren trabajar en este tipo de empresa… A great place to work? Un buen lugar para trabajar es aquél en el que las personas innovan, aportan sugerencias de mejora y dan valor añadido no como consecuencia de sistemas de incentivos. Aportan buenas ideas porque existe un clima positivo donde la gratitud, amabilidad, curiosidad, perseverancia, humildad o el sentido del humor son algunas de las nuevas señas de identidad de las empresas que seguirán desarrollando su actividad dentro de cien años.

Julián Pelacho

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