Dra Filo Gracia “Es importante poder hablar con libertad de los problemas de salud mental”


Cada año se suicidan casi un millón de personas en todo el mundo, lo que supone una tasa de mortalidad “global” de 16 por 100 000, o una muerte cada 40 segundos. En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. Es por esto que el 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y se fomentan en todo el mundo compromisos y medidas prácticas para prevenir los suicidios.

Con motivo de este día hablamos con Filo Gracia Médico del trabajo en OTP sobre salud mental, la depresión y las causas que pueden llevar a atentar contra la propia vida. 

¿Cuáles son los síntomas de la depresión?

No todas las personas con enfermedades depresivas padecen los mismos síntomas. La gravedad, frecuencia, y duración de los síntomas pueden variar según la persona y su enfermedad en particular. Los más comunes son un sentimiento de tristeza, ansiedad o vacío; pesimismo; irritabilidad o inquietud; fatiga y falta de energía; insomnio, despertar muy temprano o dormir demasiado.

¿Qué factores pueden causar depresión?

No existe una causa única. Más bien, es el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos. Algunos tipos de depresión tienden a transmitirse de generación en generación. Sin embargo, la depresión también puede presentarse en personas sin antecedentes familiares. La investigación genética indica que el riesgo de desarrollar depresión es consecuencia de la influencia de múltiples genes que actúan junto con factores ambientales. Además, los traumas, la pérdida de un ser querido, una relación dificultosa, o cualquier situación estresante puede provocar un episodio de depresión. Pero no siempre ocurren por una causa evidente.

¿Cómo tratamos una depresión?

La depresión, aun en los casos más graves, es un trastorno altamente tratable. El primer paso para obtener el tratamiento adecuado es visitar al médico. Ciertos medicamentos y condiciones médicas, tales como virus o trastornos de tiroides, pueden provocar los mismos síntomas que la depresión. Por ello hay que constatar que el problema es mental realizando un examen físico, una entrevista, y pruebas de laboratorio.

Si el médico puede descartar a una condición médica como la causa, se debe llevar a cabo una evaluación psicológica o referir al paciente a un profesional de la salud mental que llevará acabo una evaluación diagnóstica completa. Una vez diagnosticada, una persona con depresión puede ser tratada con varios métodos. Los tratamientos más comunes son la medicación y la psicoterapia.

¿Cómo afecta al sector laboral esta enfermedad?

No solo afecta a los trabajadores, sino que conlleva un coste económico por persona que podría rondar los 5.764 euros, entre costes directos sanitarios y no sanitarios como bajas laborales y pérdida de productividad. En 2006 los costes sanitarios de tratar la depresión se situaron sobre los 2.000 euros. Según el último estudio realizado sobre 4.572 personas diagnosticadas con depresión, la pérdida de productividad de estas personas se dispara por encima de los 5.700 euros.

Un impacto económico y en salud que asumen las empresas y la Seguridad Social, además del propio afectado. Esto exigen un replanteamiento del abordaje de la enfermedad, el problema es que no existe un plan específico para abordar la depresión en el trabajo, ni tampoco se espera que vaya a crearse uno pronto.

¿Qué programas de prevención se podrían implantar en el ámbito laboral?

Canadá, Dinamarca o el Reino Unido se sitúan a la cabeza en ensayos de medidas efectivas. Invierten en  la formación de mandos intermedios en las empresas encargados de detectar de forma rápida síntomas y casos que pueden derivar hacia una depresión. Ya que lo importante es reconocer a tiempo los síntomas o el propio infradiagnóstico para su tratamiento eficaz.

Esta es la clave para que no se convierta en un trastorno de larga duración. Otras fórmulas eficaces son los programas de reinserción o retorno gradual de los trabajadores diagnosticados a su puesto de trabajo, como está haciendo Inglaterra. Pero el gran reto de la enfermedad sigue siendo el estigma que arrastra, por ello es importante trabajar en las empresas en pro de un clima en el que se pueda hablar con libertad de los problemas de salud mental.

¿Una crisis depresiva puede llevar al suicidio?

Muchos suicidios se producen impulsivamente en  momentos de crisis. Es cierto que el vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales, sobretodo los relacionados con la depresión y el consumo de alcohol. Las tensiones de la vida como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicas aumentan las posibilidades.

¿Cómo se puede prevenir un suicidio?

Los suicidios son prevenibles. Existen algunas medidas que se pueden adoptar entre la población. Debería haber una información responsable por parte de los medios de comunicación, la introducción de políticas orientadas a reducir el consumo nocivo de alcohol y seguimiento de la atención dispensada a personas que intentaron suicidarse y prestación de apoyo comunitario.

Es muy importante la identificación temprana, tratamiento y atención de personas con problemas de salud mental y abuso de sustancias, dolores crónicos y trastorno emocional agudo además de formar y crear personal sanitario especializado en la evaluación y gestión de conductas suicidas.

¿Sigue siendo tabú este problema?

Por supuesto, esto provoca que muchas personas tiendan a no buscar ayuda. La prevención del suicidio no se ha abordado apropiadamente debido a la falta de sensibilización respecto del suicidio como problema de salud pública principal y al tabú existente en muchas sociedades para examinarlo abiertamente. Es importante aumentar la sensibilidad de la comunidad para que los países avancen en la prevención del suicidio.

¿Cómo se tratan los datos de suicidio?

Sólo 6 Estados Miembros de la Unión Europea disponen de datos de registro civil de buena calidad que se pueden utilizar directamente para estimar tasas de suicidio. La calidad insuficiente de los datos sobre mortalidad no es un problema exclusivo del suicidio, pero dada la sensibilidad de este fenómeno debería haber un mayor control.

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