Aprender a gestionarse uno mismo, para poder gestionar a otros.


Que la Inteligencia Emocional influye de una manera muy importante en las relaciones interpersonales, es un hecho contrastado y conocido por todos, que influye en los resultados (tanto individuales como grupales) tampoco nos pilla de sorpresa, pero identificar claramente sus variables, desarrollarlas conscientemente y utilizarlas en el día a día para lograr los objetivos, esto es otro cantar.

Te has parado a pensar cuál es la razón por la que muchas personas no se comportan como deberían en las organizaciones, qué les lleva a poner en riesgo la vida de sus compañeros e incluso la suya propia con determinadas conductas, por qué no siguen las normas y en ocasiones se muestran tan reacios a su aceptación y cumplimiento … Y sobre todo, cuánto nos cuesta influir sobre ellos, hacerles partícipes de esa cultura preventiva, resolver adecuadamente determinados conflictos o incluso en algunas ocasiones, simplemente hacernos entender. ¿Cómo nos hace sentir esto? ¿Y cómo hacemos sentir a los demás en estas situaciones?

 En todos estos escenarios el componente emocional resulta extremadamente importante para comprender la casuística, el problema y por ende, adoptar una solución adecuada y sobre todo efectiva. Nuestro handicap es que disponemos de un montón de argumentos técnicos y racionales para hacer frente a estas situaciones (el propio sistema ya se ha preocupado de formarnos adecuadamente), sin embargo, nadie se ha preocupado en ofrecer a la persona los recursos necesarios para aprender a leer dichas situaciones con las “gafas de lo intangible”, esas que nos permiten ver aquello que suele permanecer invisible a la vista y que influye enormemente en los resultados.

Cuando aprendes a mirar la realidad con esas gafas, eres capaz de identificar y utilizar determinadas variables que suponen un antes y un después en tu interacción con los demás, en tu manera de abordar los problemas, altera la forma que tienes de comunicarte contigo mismo y con tus compañeros, es decir, se despliegan ante ti, un abanico de enormes posibilidades y áreas por explorar que hacen que incrementen tus probabilidades de tener éxito en las acciones que llevas a cabo.

¿Y por donde empiezo? Te preguntarás, porque este campo es tan amplio y existe tanta información al respecto, que puedes invertir mal tu tiempo y tus recursos si no sigues un camino, claro, responsable y efectivo. Yo te recomiendo que comiences por el principio, por donde comienzan la mayoría de las cosas: Por uno mismo. Al formar parte del sistema, tienes la capacidad de influir sobre él con cada acción, interacción o comunicación que realizas. Por eso, tenemos que ser conscientes que para poder gestionar a otros (influirles, informarles, cuidarles) primero tenemos que aprender a gestionarnos a nosotros mismos, ya que, si no estoy bien (y no me doy cuenta), resulta casi imposible hacer sentir bien a las personas que me rodean.

Cuando aprendo a identificar mi estado emocional y descubro como me afecta e influye en todo lo que llevo a cabo, empiezo a ser capaz de decidir estratégicamente que voy a hacer, como voy a hacerlo y para qué. Si además, hago algo para mejorar como me siento, seré capaz de ofrecer lo mejor de mí a los demás, influir positivamente en el clima del equipo (y de la organización) y acercarme mucho más a mis objetivos y a la obtención de los resultados esperados.

Las personas prestan mucha más atención y se dejan influir mucho más por las “personas que atraen” que por las “personas que repelen” y en ambos casos, con aspectos intangibles los que incrementan o bloquean nuestras probabilidades de éxito en cualquier tarea que emprendemos en la organización y en la vida. Por eso resulta necesario que generemos determinadas acciones formativas que estén orientadas a trabajar, desarrollar y adquirir este tipo de habilidades y así convertirnos en ese tipo de personas.

Acciones que trabajen de una manera específica, responsable y útil dichas habilidades y que ayuden a las personas a entender mejor su entorno, a ellos mismos y a las personas que les rodean. Por eso desde grupo OTP, hemos buscado a los profesionales más expertos en dicha materia para desarrollar unos workshops de especialización en habilidades emocionales donde, de una manera accesible, clara y orientada a la práctica, ayudemos a los profesionales a mejorar por dentro, para ayudar a que otros mejoren.

Si estás interesado en participar en alguno de ellos o deseas recibir más información, puedes consultar esta web e invertir en tu propio bienestar porque recuerda que solo podemos ofrecer a los demás, lo que tenemos dentro…

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